Carmen de Patagones recuperó el museo que atesora el pasado sureño
Una vieja casona con más de dos siglos de antigüedad, reconstruida de acuerdo a los planos de 1899, alberga en Carmen de Patagones al Museo Histórico Regional Emma Nozzi, dependiente del Banco de la Provincia de Buenos Aires, que resguarda el acervo de la población más antigua de la Patagonia.

Domingo 23 de Noviembre de 2008

Una vieja casona con más de dos siglos de antigüedad, reconstruida de acuerdo a los planos de 1899, alberga en Carmen de Patagones al Museo Histórico Regional Emma Nozzi, dependiente del Banco de la Provincia de Buenos Aires, que resguarda el acervo de la población más antigua de la Patagonia.

Toda la rica historia de esa ciudad bonaerense, fundada en 1779, está contenida en ese sitio, en el museo actual y en sus antecedentes inmobiliarios.

En el marco de esas antiguas paredes, cuando se realizaron los trabajos de reconstrucción en 1986, se descubrió una cueva usada por los primeros colonos españoles a fines del siglo 18, después convertida en despensa.

En la construcción, situada del muelle portuario sobre el río Negro, funcionaron en distintas etapas una capilla, un colegio religioso, dos sucursales bancarias, una carpintería, tres bares y almacenes.

El historiador Jorge Bustos, actual director de la entidad, dijo que los sucesivos cambios de la casa "reflejan la historia misma de Carmen de Patagones, de sus momentos de mayor esplendor en los siglos 19 y 20, hasta la decadencia posterior al cierre del puerto hacia 1950".

El primer inmueble fue levantado hacia 1780 por el constructor español José Pérez Brito como vivienda para soldados; después pasó a manos de un particular, Bernardo Bartuille, que lo adaptó como capilla y más tarde fue la oficina de los exportadores Aguirre y Murga.

Entre 1880 y 1884 la ocupó la avanzada salesiana de monseñor José Fagnano, y enseguida la alquiló el banco de la Provincia de Buenos Aires para su primera sucursal en el interior, como respuesta al progreso comercial del puerto de Patagones.

En 1895 la arrendó el banco de la Nación Argentina, que a su vez se retiró, a mediados de 1899, cuando el desborde del río Negro inundó hasta el patio de la propiedad y fue necesario usar un bote para rescatar dinero y papelería.

La casona fue reparada y durante los 80 años siguientes fue usada como comercio para diversos rubros; hasta que la muerte de su último propietario, José La Mela, la hundió en el abandono de la sucesión vacante.

En 1984 comenzó la intervención del Estado para el rescate de esta casa emblemática, porque el primer intendente posterior a la dictadura, Néstor Ezcurra, se preocupó por sacarla del abandono y consiguió la cesión del inmueble a favor de la Municipalidad.

En 1986, cuando los trabajos ya casi terminaban, se resolvió destinar la casa al museo histórico regional, que desde 1951 funcionaba en el subsuelo del palacio comunal.

Bustos recordó, en este punto, que "Emma Nozzi, la fundadora del museo que ahora lleva su nombre, impulsó la idea de la transferencia de la institución a la órbita del Archivo y Museo Históricos del banco de la Provincia de Buenos Aires".

Mientras los albañiles trabajaban en el patio abrieron un boquete en una pared que sonaba hueca y por detrás descubrieron una cueva de cinco metros de profundidad y tres de ancho, cavada en la barranca natural de la zona.

"Lo llamativo de esta cueva, que la distingue de otras que fueron las primeras moradas de los colonos españoles, es que tiene su techo y paredes recubiertos por ladrillos de canto, formando una perfecta bóveda de medio cañón" explicó el historiador.

La cueva, seguramente utilizada primero como vivienda y después como despensa de la casa de material ubicada al frente, es hoy uno de los atractivos de la visita al museo histórico.