Carcinoma papilar y adenoma folicular
Pueden sonar parecido y sus nombres científicos no permiten distinguir si presentan diferentes grados de severidad a un lector no especializado. Pero un carcinoma papilar y un adenoma folicular de tiroides son dos patologías distintas con pronósticos bien diferentes.

Lunes 09 de Enero de 2012

Pueden sonar parecido y sus nombres científicos no permiten distinguir si presentan diferentes grados de severidad a un lector no especializado. Pero un carcinoma papilar y un adenoma folicular de tiroides son dos patologías distintas con pronósticos bien diferentes. Para empezar, el primero es sinónimo de cáncer y el segundo no es más que un tumor benigno.

Con todo, en ambos casos la decisión médica al comprobar la presencia de cualquiera de ellos suele ser la extirpación completa de la glándula tiroides. Es que aunque el adenoma folicular está encapsulado y no presenta células cancerosas, se sabe que un pequeño porcentaje puede transformarse en maligno.

Tres días después de que se le extirpara a Cristina Fernández su glándula tiroides, el último parte médico anunció que, en verdad, el diagnóstico final de lo que había tenido la presidenta no era carcinoma papilar sino adenoma folicular, un tumor benigno que entonces ya no obligará a la administración de yodo radiactivo como complemento del tratamiento.

"El adenoma folicular es una patología benigna, una neoplasia que debe extraerse porque potencialmente puede convertirse en maligna, si es que no se conserva en la cápsula", explicó al semanario Perfil Gloria Centeno, especialista en anatomía patológica.

Por su parte, el médico patólogo Oscar Brunás, del Centro de Patología de Rosario, aclaró que "la diferencia es que un adenoma es un tumor benigno y que no presenta posibilidad de metástasis, en cambio el carciroma es maligno y puede ser potencialmente mortal para el paciente. Sin embargo, un porcentaje menor al 10 por ciento de los adenomas foliculares puede mutar a carcinomas y por eso se indica su extirpación".