Miércoles 02 de Enero de 2013
Finalizando el año, y dándole un sentido a lo que pronosticaran los mayas "el inicio a cero del cuentakilómetros del sentido de la vida": mi expectativa es que los seres humanos empecemos a tomar conciencia del antes y no del después. Nos caracterizamos por "atar todo con alambres", quejarnos, ser reincidentes en equivocarnos y no ser previsores. Si uno revisara un archivo de noticias diarias, se ve una clara contradicción de una noticia a otra. "Se prohibirán los fuegos artificiales" En un breve lapso, veremos la convocatoria municipal de "la Caravana de los Deseos que culminará con fuegos artificiales". Yo convoco a la caravana del "Sentido común" y seguramente nuestros representantes no estarán presentes. También habrá un cofre de los deseos que se tirará al agua "para que llegue a buen puerto". Perdón por mi desconfianza, pero el cofre va a estar tan pesado con los deseos de los ciudadanos (pidiendo seguridad, infraestructura, entre otras cosas) que calculo que se irá al fondo y ahí quedará, como suele ocurrir, sumergido en lo más profundo. Se preguntan de las inundaciones (por fuera de que haya fenómenos climatológicos extraordinarios) y se piensa en construir metros cuadrados de edificios faraónicos sin considerar la absorción y la ecología de espacios verdes para el hábitat humano sostenible. En la página municipal aparecen los números telefónicos de las reparticiones, la mayoría de adorno porque no atienden. A la EPE le agradezco haber pasado momentos románticos a la luz de la vela y tener el récord Guinness de generosidad al obsequiar comida del freezer y heladera a todos mis conocidos. A nivel nacional, pediría un sinceramiento de la presidenta con respecto al Indec (esta carta fue escrita el día de los santos inocentes), de todos los actos de corrupción que hubo en su gestión (incluyendo donde hubo muertos como la tragedia de los trenes de Once), anhelo una Justicia independiente (de paso quiero saber la fórmula para ganarme un anillo de diamantes y ser "el juez afortunado que sacó todas las bolillas del año" para atender los asuntos del gobierno). Finalmente, le pediría a la presidenta que escuche a los argentinos, y no pierda tiempo averiguando el talón de Aquiles de cada opositor y, cual sanguijuela, atacar en su parte débil. Pareciera ser una adaptación de la leyenda de Erzsébet Báthory (en este caso, utiliza las derrotas de adversarios para acrecentar su poder). Mi mayor deseo: educación. Para no ser abusiva con mis deseos, finalizo con un deseo para que todos los seres humanos concienticemos: "Si haces siempre lo mismo, no esperes resultados diferentes". ¿Feliz Año Nuevo?
Silvia Buonamico