Cara y ceca de una moneda
Hace unos meses acepté de buena fe un compromiso de un músico rosarino, con el cual nos conocíamos a través de mi programa de radio, para que en forma solidaria, ante mi grave situación económica...

Viernes 15 de Junio de 2012

Hace unos meses acepté de buena fe un compromiso de un músico rosarino, con el cual nos conocíamos a través de mi programa de radio, para que en forma solidaria, ante mi grave situación económica, hiciera una publicidad que iba a contribuir para que pudiera pagar el espacio radial que tengo desde hace 12 años. Allí, toda difusión es gratuita, y a pesar que durante muchos años contaba con auspicios oficiales, por razones políticas me los sacaron y en definitiva pago casi puntualmente de mi jubilación. Llegado el momento del pago pactado no sólo se negó, sino que, aduciendo ser hijo de una jueza provincial muy importante me amenazó y todo quedó en la nada. En el día de hoy, saliendo de almorzar y al subir a mi auto, con mucho frío y viento, dejé olvidada al costado del auto mi mochila, con papeles de mi programa radial, recibos y lo que más me importaba, por su valor monetario, sentimental y arma de trabajo, ya que soy periodista, mi cámara digital. Mucha desesperación sentí a la tarde al darme cuenta que no aparecía por ningún lado, recorrí los lugares donde había estado y nada. Volví muy frustrado hasta que sonó mi teléfono particular, para decirme que en el quiosco de Buenos Aires e Ituzaingó, alguien había dejado mi mochila. De ese lugar me separan 10 cuadras y en ese interín la cabeza va a mil, la devolvieron, pensaba, debe estar vacía. No me hacía la ilusión de que estuviera la cámara digital, estamos en Rosario, en Argentina me decía, pero me olvidé que aún estando en Rosario y en Argentina todavía hay gente honrada y honesta. Muchos "soldados desconocidos", anónimos, solidarios. Tengo entre mis manos la digital, que atesora en su interior, lo que amo de mi laburo y mi familia, un valor indescifrable, y vuelvo a intentar en creer en la gente, y pensar que se pueden volver a sembrar estas semillas de virtud, en cada casa, en cada escuela. Mi agradecimiento a la dueña del quiosco y al señor o joven, que entregó mi mochila sin faltar nada en su interior. Actitudes destacables en medio de tanta mediocridad, mezquindad, falta de compromiso e insensibilidad. Una de cal y otra de arena, las dos caras de la miseria humana, la prepotencia y el abuso de "autoridad" del principio y la contracara del final, la que vale, personas con principios.

Gustavo Lowden DNI 13.308.626