Viernes 15 de Junio de 2012
Hace unos meses acepté de buena fe un compromiso de un músico rosarino, con el cual nos conocíamos a través de mi programa de radio, para que en forma solidaria, ante mi grave situación económica, hiciera una publicidad que iba a contribuir para que pudiera pagar el espacio radial que tengo desde hace 12 años. Allí, toda difusión es gratuita, y a pesar que durante muchos años contaba con auspicios oficiales, por razones políticas me los sacaron y en definitiva pago casi puntualmente de mi jubilación. Llegado el momento del pago pactado no sólo se negó, sino que, aduciendo ser hijo de una jueza provincial muy importante me amenazó y todo quedó en la nada. En el día de hoy, saliendo de almorzar y al subir a mi auto, con mucho frío y viento, dejé olvidada al costado del auto mi mochila, con papeles de mi programa radial, recibos y lo que más me importaba, por su valor monetario, sentimental y arma de trabajo, ya que soy periodista, mi cámara digital. Mucha desesperación sentí a la tarde al darme cuenta que no aparecía por ningún lado, recorrí los lugares donde había estado y nada. Volví muy frustrado hasta que sonó mi teléfono particular, para decirme que en el quiosco de Buenos Aires e Ituzaingó, alguien había dejado mi mochila. De ese lugar me separan 10 cuadras y en ese interín la cabeza va a mil, la devolvieron, pensaba, debe estar vacía. No me hacía la ilusión de que estuviera la cámara digital, estamos en Rosario, en Argentina me decía, pero me olvidé que aún estando en Rosario y en Argentina todavía hay gente honrada y honesta. Muchos "soldados desconocidos", anónimos, solidarios. Tengo entre mis manos la digital, que atesora en su interior, lo que amo de mi laburo y mi familia, un valor indescifrable, y vuelvo a intentar en creer en la gente, y pensar que se pueden volver a sembrar estas semillas de virtud, en cada casa, en cada escuela. Mi agradecimiento a la dueña del quiosco y al señor o joven, que entregó mi mochila sin faltar nada en su interior. Actitudes destacables en medio de tanta mediocridad, mezquindad, falta de compromiso e insensibilidad. Una de cal y otra de arena, las dos caras de la miseria humana, la prepotencia y el abuso de "autoridad" del principio y la contracara del final, la que vale, personas con principios.
Gustavo Lowden DNI 13.308.626