Captador de neutrinos
El IceCube Neutrino Observatory es un telescopio instalado en la Antártida que toma imágenes del firmamento utilizando neutrinos, productores de la luz azul llamada “radiación de Cherenkov”.

Martes 06 de Agosto de 2013

El IceCube Neutrino Observatory es un telescopio instalado en la Antártida que toma imágenes del firmamento utilizando neutrinos, productores de la luz azul llamada “radiación de Cherenkov”. El neutrino o pequeño neutrón es la molécula subatómica más diminuta que se conoce, descubierta por el físico italiano Enrico Fermi (1901/54). Su peso es una millonésima parte de la masa de un átomo de hidrógeno. Desde los confines del espacio sideral, incluyendo el Sol, los neutrinos descienden en línea recta atravesando galaxias, estrellas, planetas y rocas. Millones de neutrinos llueven a cada nanosegundo (millonésima parte de un segundo), traspasando la Tierra, personas, animales y vegetación, nada inmune queda a su paso por nuestro planeta. Los astrofísicos del experimento Amanda, de los Estados Unidos, bautizaron al neutrino como la molécula súper lumínica cuya velocidad es superior a la de la luz; un millón de kilómetros por segundo. Descubrimiento donde una vez más la teoría de la “Relatividad Especial” de Einstein ha ganado otra batalla que podría ser definitiva en la guerra de la velocidad. A los investigadores norteamericanos sobre este enigma se le agregaron los japoneses instalando en la isla de Tokoi, un captador telescópico de neutrinos llamado KamiKonade a mil metros bajo tierra de una mina abandona de zing, sin resultado positivo. El IceCube -pozo en el hielo-, telescopio captador de neutrinos, está instalado en una fosa ya tapada por el hielo de un kilómetro cúbico y a 1.400 metros de profundidad, en la base norteamericana del Polo Sur, Amundsen Scott. Ochenta y seis fotodetectores colocados con sus respectivos cables bajo el hielo, desde 1.450 a 2.450 metros, conectados al IceCube con 5.000 módulos ópticos. El 14 de junio próximo pasado confirmaron la captura de 28 neutrinos cósmicos miles de veces más poseedores de energía que los producidos por la Maquina de Dios. El investigador principal del IceCube, Francis Halzen, dijo: “Esto es lo que estábamos buscando”, y añadió que “sus propiedades son fuertemente incompatibles con lo que se puede esperar de las fuentes atmosféricas y es justamente lo que cabe esperar de esta bandeja astrofísica”. Esta máquina costó 270 millones de dólares, y su construcción tardó diez años, ya que se trabajó en los veranos polares, desde noviembre a febrero.

Roberto Linares