Domingo 23 de Marzo de 2014
Tropas rusas tomaron ayer el control de la base aérea de Belbek, uno de los últimos bastiones de Ucrania en Crimea, tras dar un ultimátum a los mandos de esa unidad para que entregaran el cuartel o se cambien de bando, en un episodio que evidencia la indecisión de Kiev sobre el futuro de sus militares en la península.
Al menos seis carros blindados rusos participaron en el asalto, durante el cual se oyeron disparos y al menos un periodista resultó herido, según fuentes citadas por el periódico ucraniano Ukrainskaya Pravda.
Estallidos. Según la televisión ucraniana, la base militar fue atacada con granadas aturdidoras lanzadas por miembros de las llamadas autodefensas de Crimea, a los que el gobierno de la península dio estatus de unidades militares. Un reportero de Reuters dijo que vehículos armados derribaron una de las paredes del complejo y que escuchó estallidos de armas de fuego y granadas. El comandante de la base, Yuli Mamchur, fue uno de los primeros en exigir al ministerio de Defensa de Ucrania que decidiera el futuro de los militares ucranianos emplazados en Crimea. Además, reconoció que los soldados son conscientes de que no podrán "resistir por mucho tiempo contra unas tropas rusas más numerosas, mejor armadas y preparadas". Más tarde, la base ucraniana capituló.