Caos, violencia y una muerte en Washington como epílogo del gobierno de Donald Trump
Cientos de seguidores del presidente protagonizaron una insurrección sin precedentes en el corazón de la democracia norteamericana

Miércoles 06 de Enero de 2021

Semanas de repudios infundados del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra el resultado de las elecciones de 3 de noviembre desembocaron en un escenario de caos y violencia en la capital del país, Washington D.C., donde cientos de simpatizantes del mandatario protagonizaron un estrambótico asalto contra el Capitolio, repudiado por la práctica totalidad del espectro político. Los disturbios supusieron la traducción más importante de la retórica conspiratoria abanderada por el dirigente estadounidense a pocos días de su salida del poder, y que se saldó por el momento con una mujer fallecida.

  El asalto comenzó en la tarde dos horas después de que el presidente estadounidense compareciera ante sus simpatizantes para proclamarse como ganador de las elecciones y les asegurara que “jamás iba a reconocer la derrota” contra el presidente electo, Joe Biden, en un día, además, en que su Partido Republicano habría perdido el control del Senado de Estados Unidos tras la victoria, según las principales estimaciones, de los dos candidatos demócratas en las elecciones en el estado de Georgia.

  “Jamás nos rendiremos. Jamás reconoceremos la derrota. No va a pasar. No declaras la derrota cuando hay un robo de por medio”, declaró Trump en la culminación de semanas de denuncias de fraude electoral, jamás respaldadas por los tribunales del país a pesar de sus esfuerzos legales. “Hemos ganado estas elecciones y las hemos ganado de manera aplastante”, proclamó ante unos asistentes encendidos desde hace dos semanas, tras el primer anuncio de la convocatoria, y después de días en los que el presidente había retransmitido a través de su prolífica cuenta de Twitter varios mensajes procedentes de teóricos de la conspiración sobre el infundado “robo” electoral.

  El presidente se dirigió a sus simpatizantes tras protagonizar, entre bambalinas, el enésimo altercado con el Partido Republicano, en particular con su figura más prominente en la Casa Blanca, el vicepresidente Mike Pence.

  Pence se habría negado a aceptar la petición de Trump para que rechazara la votación de los delegados del Colegio Electoral que certificaría a victoria de Biden, en lo que supondría la ruptura definitiva con su partido.

  Dos horas después del discurso de Trump, cientos de manifestantes atravesaron las barreras policiales e irrumpieron en el Capitolio en el mismo momento que los senadores debatían la votación que certificaba la victoria de Biden. Sin intervención alguna de las autoridades, manifestantes —muchos de ellos disfrazados—, entraron en las instalaciones del Congreso norteamericano. La Policía lanzó bombas de humo a los asaltantes, sin éxito, mientras los senadores se veían obligados a interrumpir los procedimientos.

  “Esto es lo que ocurre cuando nos provocás”, proclamó uno de los participantes en la protesta, identificado como Anselm y procedente de Luisiana. “He puesto mis manos en el Capitolio para pedir que nuestro país sea liberado de todo mal. Estamos en las manos de Dios”, declaró.

  Los diputados aguardaron en el interior de la Cámara de la votación, tendidos en el suelo y con mascarillas de gas mientras la Policía del Capitolio intentaba contener la entrada de los manifestantes en el hemiciclo. Finalmente, la sala fue evacuada y los manifestantes procedieron a campar a sus anchas por todo el lugar hasta las 23.15 cuando la Policía consiguió desalojar a la multitud.

  Una mujer falleció tras recibir un disparo en el cuello y varias personas resultaron heridas en el Capitolio. La Policía desconoció las circunstancias en las que se produjo el tiroteo. Varios medios difundieron el vídeo en el que puede verse a la mujer recibiendo ayuda médica y siendo evacuada en camilla. Su fallecimiento fue confirmado posteriormente por fuentes hospitalarias.

  La alcaldesa de Washington, Muriel Bowser, impuso un toque de queda en la ciudad desde las 18 hasta las 6 de hoy. Por su parte, Trump pidió “por favor” apoyo para la Policía del Capitolio y las fuerzas de seguridad estadounidenses.

  Durante los disturbios se produjo la explosión de al menos dos bombas de fabricación casera.

  Por su parte, el presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, denunció la irrupción de los simpatizantes de Trump, al que pidió que “defienda la Constitución” y pida “el fin del asedio”.

“No es una protesta. Es una insurrección”, afirmó Biden, que instó a Trump a “dar la cara” en televisión y “pedir el fin de este asedio” protagonizado por la “turba” de seguidores.

  Biden reprochó a los asaltantes este “ataque al estado de derecho” perpetrado en Washington, “bastión de la libertad”. “Basta”, remachó Biden.

“Las escenas de caos en el Capitolio no reflejan a los auténticos Estados Unidos. No representan lo que somos. Lo que vemos es a un pequeño grupo de extremistas entregados a la ilegalidad”, añadió el electo mandatario demócrata.

  Inmediatamente después, Trump compareció ante la población a través de un vídeo publicado en su cuenta de Twitter, con un taimado mensaje a sus simpatizantes, a quienes ha pedido que “se vayan a casa”, entre palabras de reconocimiento para ellos —”sois muy especiales”— y de nuevo con mensajes sobre el supuesto robo de las últimas elecciones.

  “Tenés que volver a casa ahora”, dijo, apelando a la necesidad de que “nadie salga herido” y al respeto a las fuerzas de seguridad. “Sé que sufrís”, les dijo a unos manifestantes a los que ha llamado a “no entrar en el juego de esas personas”, sin señalar a nadie en concreto.

Trump insistió en que las elecciones fueron “robadas”, algo que, a su juicio, “todo el mundo sabe, especialmente la otra parte”.