Domingo 15 de Febrero de 2015
El mensaje de la presidenta fue, sin duda, una bofetada a la concordia y a la paz de los argentinos y una incitación al odio y a la violencia. Con una perversidad inusitada y en forma irónica, sus palabras pueden interpretarse casi como un festejo por la muerte del fiscal Nisman, sabiendo que ella es responsable de esta muerte que fue de una gravedad y magnitud tal que ha provocado un gravísimo daño a la República Argentina, y que será muy difícil de reparar. Nadie puede dudar de que la muerte del fiscal Nisman se produjo como consecuencia de haber denunciado a la presidenta y esto le imprime una gravedad institucional nunca sucedida en nuestro país en estos 30 años de democracia. La marcha del 18-F no es sólo por la muerte del fiscal, es además contra la escandalosa corrupción, impunidad, contra una década de odio, violencia y muerte, y si el gobierno insiste con esta actitud, los argentinos podrían sufrir graves consecuencias no deseadas.
Juan Carlos Bressan
DNI 6.347.664