Jueves 28 de Febrero de 2013
Todos los años para esta época asistimos al clásico de la lucha de los maestros por sus derechos (léase sueldos), con los paros que afectan el inicio de clases. Esto ya se transformó en un clásico. Pero, ¿cómo se entiende que a través de los años, tanta gente se continúe sacrificando en aras de la docencia? Hago memoria y no recuerdo épocas en las que los docentes no hayan estado en situación de litigio, siempre por los sueldos, exclusivamente. Esto sería comprensible en épocas de inflación alta como la actual, o la de Alfonsín, pero también lo estuvieron con Menen, en plena convertibilidad, por el incentivo docente, con la Carpa Blanca en el Congreso, entre otras acciones. Llama la atención, ¿no? ¡Que vida de sacrificio constante, de sufrimiento perpetuo, sin descanso! ¡Qué valoración a Sarmiento, ante tanto renunciamiento de tranquilidad propia por la ofrenda de conocimientos a la sociedad! Porque uno sí esta mal en un lugar, trabajo o profesión, puede aguantar un tiempo, pero a la corta o a la larga decide irse a otro lugar, tomar otro rumbo. Pero no, allí están, siguen estoicamente toda su vida en lo mismo. Entonces no están tan mal como pregonan. ¿Cómo es que cada vez hay más maestros? Si escacearan, tendrían que subir los sueldos para que más gente se dedique a eso. Sarmiento tuvo que traer maestras de EE UU cuando encaro su plan de alfabetización de la población, ante la escasez en nuestro país, y es de suponer que les habrá tenido que pagar muy bien para que dejaran su país y vinieran a enseñar al nuestro. Yo no puede afirmar, como hizo la presidente Cristina, que los maestros trabajen cuatro horas diarias y tengan tres meses de vacaciones. Pero es de suponer que no se está muy lejos de eso, si lo dice un presidente. Eso explicaría en parte lo expuesto antes. Un trabajo de medio día, con algún tiempo extra en la casa, más de dos meses de vacaciones, obra social, jubilación y un sueldo acorde a la contraprestación efectuada. Conozco maestros que hacen doble jornada, esto implica trabajar como cualquier otro mortal, y duplican el sueldo de un maestro de medio tiempo. Allí están por sobre la canasta familiar que exigen, y es un importe respetable, por los tiempos que corren. La otra salida, sería implementar la escolaridad de todo el día, de 9 a 17, como en varios paises, pero el problema sería que sobrarían maestros, y en lugar de tener tres por puesto, pasaríamos a tener seis por cada uno, y seguramente se negarían a trabajar más horas, dando lugar a una nueva lucha. Tendrían los maestros que reconsiderar su posición. Están cada vez más solos y en contra de la sociedad, que ya se está hartando de este clásico.
Ricardo Castellani