Escenario

Canciones y relatos para homenajear a las mujeres que "no han tenido voz"

Alejandra Zambrini y Myriam Cubelos contaron cómo se gestó el espectáculo que reúne a ocho artistas rosarinas en escena. Se presenta este viernes en el teatro La Comedia

Jueves 16 de Septiembre de 2021

Ocho mujeres se reúnen en escena en un espectáculo de canciones e historias que, aseguran, “intenta rescatar la memoria de las mujeres que no han tenido voz”. Composiciones de autores latinoamericanos y rosarinos y textos propios y de otros autores como María Elena Walsh son la base para “Siemprevivas: mujeres cantando alrededor de una mesa” que se podrá ver esta noche, a las 21, en el teatro La Comedia (Mitre y Cortada Ricardone).

Dos reconocidas artistas de la ciudad, Alejandra Zambrini, impulsora de la idea, y Myriam Cubelos, contaron cómo se gestó y desarrolló este show que se presenta como un tributo a miles de historias anónimas: “Es un homenaje a las mujeres que nos precedieron, que nos criaron, las que nos construyeron. A partir de largas charlas fuimos encontrando que en nuestras bisabuelas, abuelas, madres, tías, había ciertos guiños, ciertas señales que nos hablaban de mujeres que a pesar de su sumisión, su falta de voz, de sus vidas pequeñas y anónimas fueron capaces de ir trayendo el delgado hilo que tejió la red que hoy nos sostiene y nos permite hablar”, indicó Zambrini.

Zambrini y Cubelos estarán acompañadas por Cecilia Abecasis (piano y coros), Mariam Cribb (cuerdas y coros), Camila Montenegro (cuerdas y coros), Débora Abecasis (vientos y coros) y Lucía De Croce (percusión y coros). La dirección musical es de Cecilia Abecasis y la dirección general de Ofelia Castillo.

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¿Cómo surge la idea de este espectáculo?

Alejandra Zambrini: En mí la idea surge de una imperiosa necesidad de hablar acerca de los nuevos tiempos que está atravesando a la lucha de las mujeres y el profundo cambio social que se está planteando a partir de esto. Esto visto desde la perspectiva de que es una construcción lenta que viene viajando en el tiempo y hoy encuentra un espacio más grande para manifestarse, pero que no es de generación espontánea, las semillas han sido plantadas por las generaciones anteriores, tímidamente, vehementemente, dolorosamente, disimuladamente... como cada una fue pudiendo.

¿Cómo se fue transformando el espectáculo?

AZ: En las primeras conversaciones pensábamos en construir un relato con las vidas de las heroínas americanas, después pasamos a las sufragistas, a las mujeres con historias notables y poco conocidas de la provincia de Santa fe, las mujeres del Swift, las gremialistas. Nos pasamos un verano y un otoño enteros leyendo libros, artículos, viendo documentales y tomando notas. Pero nos pasaba que cada vez que nos juntábamos, en un momento nos encontrábamos hablando y contándonos historias de las mujeres de nuestra familia. Y ahí la pasión crecía en los relatos de cada una. Entonces fuimos descubriendo y desenredando nuestra propia madeja ancestral y decidimos que el relato sería ese, un homenaje a las mujeres que nos precedieron, las que nos criaron, las que nos construyeron. A partir de largas charlas fuimos encontrando que en nuestras bisabuelas, abuelas, madres, tías, había ciertos guiños, ciertas señales que nos hablaban de mujeres que a pesar de su sumisión, su falta de voz, de sus vidas pequeñas y anónimas fueron capaces de ir trayendo el delgado hilo que tejió la red que hoy nos sostiene y nos permite hablar. Les autores son todes latinoamericanes y tres son locales: Sandra Corizzo, Marco Kofman y Agustín Casenove y los textos en su mayoría son propios y algunos de autores como María Elena Walsh, pero la gran mayoría de nosotras.

Nuestras bisabuelas, abuelas, madres, tías dieron señales de que a pesar de su sumisión tejieron la red que hoy nos sostiene Nuestras bisabuelas, abuelas, madres, tías dieron señales de que a pesar de su sumisión tejieron la red que hoy nos sostiene

¿Cómo es la puesta en escena?

AZ: El espectáculo es un entramado de canciones, escenas y textos. No es un relato lineal, es sumamente poético y delicado, lleno de detalles. No cuenta una sola historia, va enhebrando varias a la vez. La música es muy protagonista en la puesta y las músicas, además de tocar virtuosamente sus instrumentos, se lucen en pequeñas intervenciones dramáticas. La puesta es de Ofelia Castillo, con escenografía de Piero Arsanto, vestuario de Ramiro Sorrequieta y diseño de luces de Diego Quilici.

MC: Hace muchos años hago espectáculos teatrales y musicales. Esto de hilar canciones con una narrativa, tejiendo historias, es algo que me encanta y que traté de hacer siempre, ya sea dirigiendo espectáculos o participando como actriz y cantante. Es algo que se aleja del estilo comedia musical, pero que tiene que ver con el actor que dice y canta, una manera más orgánica de transitar las canciones, con textos, y escenas teatrales.

¿Qué aporte hace este espectáculo al debate sobre el rol de la mujer? ¿Cómo ven ese rol en el contexto actual?

AZ: Es nuestro granito de arena para repensarnos como sociedad. Mostramos en las historias que traemos del pasado el dolor que causa el sometimiento, la falta de oportunidades, la violencia, la prohibición de tantas cosas, entre ellas la sexualidad. Pero a la vez cómo las mujeres siempre se las ingenian para tejer redes. En la actualidad el tema se va instalando poco a poco, hay mucho camino por recorrer. Hay cosas de las que recién estamos empezando a hablar tímidamente. Los grandes temas están instalados en los carteles y las pancartas, pero puertas adentro de los hogares hay mucho por resolver, por recrear. Nosotras, Myriam, Ofelia y yo, somos una suerte de generación bisagra. Somos parte de la generación que empezó a generar cambios, pero las grandes maestras de este momento son nuestras hijas. Ellas son las que nos han ido enseñando los nuevos conceptos de género. Eso nos enorgullece y nos llena de optimismo.

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MC: Los espectáculos tienen que dar una mirada artística sobre la realidad, no creo que deban aportar más que reflexiones y perspectivas propias que como mujeres del arte entregamos en cada puesta. Si produce emociones en les espectadores, entonces estaría cumplida nuestra expectativa como artistas creadoras. El rol de la mujer en este momento creo que es por donde pasa y pasará el verdadero cambio social. La verdadera revolución de la humanidad se dará si las mujeres podemos demostrar que otro mundo es posible.

¿Cómo eligieron el repertorio?

AZ: Elegir el repertorio fue un largo camino, mucha escucha, mucha investigación y poco a poco fue decantando en función de las escenas y las historias que queríamos contar. Teníamos todo menos el final. Entonces la llamamos de urgencia a Sandra Corizzo, le contamos el punto en el que estábamos y dos días después nos mandó “Triunfales”. Y colorín colorado ...¡espectáculo terminado!

“Siemprevivas” incluye letras de Agustín Cassenove y Marco Kofman. ¿Qué singularidad tiene el abordaje masculino de “la memoria de las mujeres que no han tenido voz”?

AZ: Creo que no es una singularidad, quiero creer que hay muchos hombres que hoy se están repensando junto con nosotras y pudiendo hablar de eso. Creo en la sensibilidad de los hombres. La necesitamos como el pan, no queremos a los hombres afuera de la historia, los queremos a la par. Si bien en el espectáculo hacemos una selección de temas donde predominan las autoras, tener un tema de Agustín y uno de Marco ¡nos llena de alegría y de esperanza!.

MC: Si bien el espectáculo transita una mirada femenina desde el punto de vista de la invisibilidad que las mujeres tuvieron a lo largo de la historia, creemos que afortunadamente hay muchos hombres que comprenden y les duele esa injusticia, como es el caso de tantos jóvenes autores de canciones, como Agustín Casenove o Marko Koffman,presentes en la obra y de otros que ven a la mujeres como compañera y nos valoran y respetan.

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