Lunes 14 de Septiembre de 2015
Es una obviedad decir que el empate le entrega un punto a cada equipo y no hay vencedores ni vencidos. Eso fue tan cierto en el intenso y picante cero a cero que protagonizaron ayer canallas y leprosos, como que el sabor del resultado final fue diametralmente opuesto para uno y otro bando. Porque Central llegaba como un león hambriento de protagonismo y necesitaba pegar el puñetazo en la mesa chica de los aspirantes al título. Pero los de Eduardo Coudet no tuvieron vuelo futbolístico, chocaron siempre con el cerrojo rival, se repitieron en el pelotazo y fueron previsibles los 90 minutos. Por eso el sabor insulso de la igualdad para el local. Y, del otro lado, Newell’s tenía que dar la cara para quebrar la racha de cuatro victorias rivales en el derby y lo hizo con creces. La Lepra en el contexto más adverso de un Gigante repleto y eufórico sacó a relucir el orgullo, la garra y el amor propio, lo que sumado a las pinceladas de fútbol que aportó el debutante Lucas Boyé le posibilitó salir con la frente alta de Arroyito. Esta vez Lucas Bernardi metió mano en el pizarrón, defendió con línea de cinco y oxigenó su ciclo de cara al futuro. Por esto el sabor dulce del score para los rojinegros. Central no supo cómo ganarlo y Newell’s aprendió a no perderlo. Punto y aparte.
Central debía llevar las riendas del partido. Necesitaba asumir el rol protagónico del clásico porque el premio de dar un salto de calidad hacia la cima estaba al alcance de la mano. Pero el Canalla no estuvo nunca cómodo con el trámite. Nery Domínguez y Musto hicieron la mitad de la tarea, ya que sólo rasparon y mordieron. Y la carencia estuvo en la escasa incidencia del Chelito Delgado, hasta que salió en el complemento, y el inexpresivo José Luis Fernández, ya que ninguno de los dos volantes más adelantados aportaron la cuota mínima de fútbol que necesita un equipo para poner seriamente en aprietos al adversario. Sin gambeta ni pase entre líneas, Ruben y Larrondo fueron dos islas inexploradas. Apenas Cristián Villagra con las trepadas por la izquierda generaba sensación de que podía romper el molde. Esto fue dinamitando las chances auriazules.
En la vereda de enfrente, Bernardi movió la estantería como nunca en su ciclo. Rompió el molde y metió a Hernán Villalba en la cueva para defender con línea de cinco. Y Hernán Bernardello fue el destructor de todo intento canalla en la zona de volantes. Claro que el Cabezón desactivó lo que tenía cerca, pero estuvo errático con la pelota. Además el plan fue sostener el balón en los pies de Mugni y Maxi, pero lo hizo a cuentagotas.
Claro que el pibe Boyé fue lo más aplicado de la cancha, para bancar la marca de Javier Pinola, recostarse a triangular y además armar la jugada que bien pudo ser la victoria leprosa cuando sacó un sablazo que manoteó Caranta en el cuarto de hora del complemento.
Con este formato de Central sin ideas y Newell’s austero como nunca, en la etapa inicial Maxi no pudo conectar en el área chica y después Cáceres lo perdió de volea de cara al arco. Por el lado de Central, Ruben aprovechó el quedo de Villalba y López y primereó la rápida salida de Unsain para patear apenas arriba. Y además hubo un tiro libre del Chelito que tapó el arquero leproso. En el complemento hubo escasa acción frente a los arcos, excepto la mencionada chance de Boyé.
El cero estuvo bien. Central jamás tuvo el plus de intensidad con que terminaba ganando los partidos. Y Newell’s no se regaló, priorizó el orden y sacó adelante un cotejo chivísimo. Por eso los sabores diferentes del final. Para Central la pelea de arriba sigue. Y Newell’s dio un paso que debe capitalizar.
El Chacho apeló a tres cambios ofensivos
El Chacho Coudet intentó corregir el rumbo del partido, pero no pudo. La primera variante fue obligada por la salida por lesión de Delgado y allí mandó a la cancha al pibe Lo Celso (debutó en un clásico), que fue atrevido, pero no pudo ser el nexo con Larrondo y Ruben. Montoya tampoco fue solución por la derecha, ya que no logró desbordar. Y la entrada de Niell tampoco pesó. El Enano, de buena racha en los clásicos, no dispuso de ninguna chance neta para agitar la red.