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Cameron y Rajoy discrepan sobre la situación en Gibraltar

El jefe del gobierno británico, David Cameron, advirtió ayer del "riesgo real" de que la tensión en la frontera de Gibraltar dañe las relaciones con España, en una llamada a su homólogo Mariano...

Jueves 08 de Agosto de 2013

El jefe del gobierno británico, David Cameron, advirtió ayer del "riesgo real" de que la tensión en la frontera de Gibraltar dañe las relaciones con España, en una llamada a su homólogo Mariano Rajoy, quien tildó de "inaceptable" la actitud del Peñón, cuya soberanía reivindican ambos países. Tras varios días de tirantez entre Madrid y el territorio británico situado en el extremo sur de la península ibérica, Cameron telefoneó a Rajoy para expresarle "serias preocupaciones" por las largas colas provocadas por los controles fronterizos y las posibles futuras medidas planteadas por el gobierno español, y para tratar de buscar juntos una solución.

Las autoridades gibraltareñas y el gobierno británico acusan a España de provocar embotellamientos deliberados en la frontera como represalia a la construcción en las aguas que circundan el Peñón de un arrecife artificial destinado a impedir que los pesqueros españoles faenen en la zona.

En su conversación, calificada por Cameron de "constructiva", el premier británico dijo a Rajoy que esta cuestión "no debería dañar" las relaciones entre estos dos socios de la Unión Europea (UE), pero alertó de que "existe un riesgo real de que esto ocurra si no mejora la situación en la frontera", según Downing Street. Siempre según Londres, Rajoy se comprometió a "reducir las medidas en la frontera" y ambos líderes estuvieron de acuerdo en que "debe haber una solución a la disputa pesquera".

Cameron reiteró sin embargo que el Reino Unido "no va a cambiar" su posición respecto a la soberanía de Gibraltar y sus aguas circundantes, que Londres considera británicas y Madrid españolas. En este sentido, el jefe del Ejecutivo español consideró que el "acto unilateral" de Gibraltar de vertir decenas de bloques de hormigón frente a sus costas para crear un arrecife artificial es "inaceptable", pero se mostró partidario de "un diálogo bilateral enmarcado en el respeto a la legalidad internacional, europea y nacional". Cameron y Rajoy acordaron dejar el asunto en manos de sus cancilleres, William Hague y José Manuel García-Margallo, quienes también conversaron poco después. Ambos se comprometieron a "trabajar para resolver la situación" mediante la creación de grupos de trabajo formados por representantes de España, Reino Unido y otras autoridades competentes.

Margallo insistió sin embargo ante Hague en que "España se reserva la potestad de hacer controles para evitar los tráficos ilícitos, así como adoptar las medidas que estime convenientes para evitar el fraude fiscal, las violaciones al medio ambiente y cualquier acto que vaya contra el ordenamiento español y comunitario". Madrid y Gibraltar están enfrentados desde hace años por el derecho a la pesca en las aguas que circundan el Peñón, cuya soberanía reclama España afirmando que éstas no estaban incluidas en el tratado de Utrecht, por el que en 1713 cedió el territorio a Gran Bretaña. España busca desde hace décadas recuperar la soberanía de este territorio de 7 kilómetros cuadrados situado en la orilla norte del estrecho que comunica el océano Atlántico con el mar Mediterráneo.

Pero Londres se opone, amparándose en el derecho a la autodeterminación de los 30.000 habitantes de la Roca, mayoritariamente partidarios de mantener su estatus actual de territorio de ultramar británico.


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