Miércoles 03 de Marzo de 2010
Es obvio que la mayoría de las personas que escriben su opinión en esta sección sobre el celibato de los sacerdotes no profesan la religión católica. Siendo este un tema tan controversial, somos muchos los que llevamos una vida espiritual, cristiana, aunque no vayamos todos los domingos a misa. Concurrí a una escuela parroquial y conservo las creencias religiosas allí impartidas. Pienso que es entre nosotros, los que necesitamos una Iglesia fortalecida, que debemos escucharnos. No estoy de acuerdo con el celibato para los sacerdotes. Y creo que Dios tampoco, si las consecuencias son las de público conocimiento. El cambio radical que debería evaluar es que los seminaristas tuvieran opciones, pudiendo convertirse en sacerdotes o diáconos. Los diáconos llevan una vida normal y familiar, y al mismo tiempo pueden dar los sacramentos y quizás tomar las mismas responsabilidades que un sacerdote. No pueden existir esta clase de dilemas en el siglo XXI.
Adriana Mendoza, adri_isa47@hotmail.com