Lunes 25 de Agosto de 2014
Yo no utilizo teléfono celular, y desde siempre he sido pesimista respecto del comportamiento humano. Y hasta diría que nihilista, pero hoy soy optimista. He incluso hasta creo que soy multimillonario, a pesar de no haber ganado nunca la lotería ni el Quini 6. Gracias a Dios cuento con una familia muy bien constituida que trata de hacerme feliz día tras día, y siete nietos, por ahora, colaboran con tanta suerte. Muchos, tal vez, dirán lo propio, pero cuántos también carecerán de tanta dicha. Respecto de esto último nuestro país adolece de tantos inconvenientes que lo involucran en el tráfico de estupefacientes, el alcoholismo, la falta de trabajo genuino, y el garantizar un futuro digno de manera individual para cada uno de sus ciudadanos. Pero yo pienso ahora, mirando hacia atrás y habiendo conocido y superado los errores y horrores que han cometido tantos gobiernos desde 1966 a la fecha, que los argentinos vamos a superar todos los males que hoy por hoy nos aquejan. Simplemente y a través de nuestro sistema republicano y democrático, es necesario saber elegir en las próximas elecciones a un compatriota que nos inspire confianza. Alguien que no nos vuelva a mentir con su propuesta, que debe ser firme, equitativa y sobre todo ética. Y por último ese 30 por cierto de la ciudadanía que vive a expensas del resto de la población, debe saber que es necesario arremangarse de una vez por todas y colaborar con su ayuda para que el Estado equilibre sus cuentas públicas. Al igual que la clase política y aquellos que cobran una jubilación de privilegio inclusive muchas veces en moneda extranjera. De lo contrario no habrá modo de salir de esta debacle, y tendrán razón aquellos que afirman que "la Argentina no tiene futuro".