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Cambiaron números por los nombres de grandes pintores

En el barrio San Cayetano, en la zona oeste de la ciudad, los chicos aprenden junto a la nueva denominación de las calles.  

Domingo 09 de Junio de 2013

Ocho números. Eso eran las calles del barrio San Cayetano hasta que fueron designadas con los nombres de pintores rosarinos en 2010. El cambio fue la fuente de inspiración para que en la escuela Leticia Cossettini empezaran a soñar con hacer de ese rincón de la zona oeste un “barrio de artistas”, como se llama el proyecto para que chicos de tercer grado coloquen reseñas biográficas y pinten murales con las obras de esos ocho creadores. Que encontrarán allí el mejor homenaje.

   “La idea es trabajar la pertenencia a la escuela y revalorizar al barrio como parte de la ciudad”, resumió la profesora de artes visuales y docente de plástica Romina Gandini, que pensó el proyecto y lo impulsa con la directora de la escuela Nº 1.376, Aurora Fodde. Juntas esperan que ese recorrido, de las partes al todo, también funcione a la inversa: que la ciudad encuentre en esa porción del mapa un lugar donde recordar a sus artistas.

   El proyecto comenzó a delinearse el año pasado y en abril fue presentado en el Concejo, que lo declaró de interés municipal y aportó parte del financiamiento para maderas, pinturas y pinceles. Los chicos de las tres divisiones de tercer grado, que pintarán los murales, dieron el primer gran paso la semana pasada con la visita a la muestra “Julio Vanzo y el arte nuevo”, en Fundación Osde.

   Para muchos fue la primera oportunidad de conocer el centro. “Hay chicos que no saben que Rosario tiene un río. Conocieron el parque Independencia, dieron una vuelta alrededor de la cancha de Newell’s y hasta reconocieron una reproducción de una obra de Vanzo que está en un edificio de avenida Pellegrini”, contó Gandini. Les impresionó el color, los atrapó la serie de naipes el artista que diseñó en 1930 y algunos vivieron, por primera vez, la experiencia de subir en ascensor.

   El disparador del proyecto, que se concretará este año, fue el cambio en los nombres de ocho calles del barrio. San Cayetano está ubicado en el extremo oeste de Rosario, a dos cuadras del límite con la calle Las Palmeras de Pérez, a la altura de Rivarola al 8200. Son 125 casas bajas y geométricas de planes sociales, insertas en una zona de quintas, a las que fueron trasladados vecinos de los barrios Bella Vista, Parque Sur, Rosario Norte, Alvear, Fragata Sarmiento y San Francisquito. Cuenta con un centro de salud, dos escuelas y un Centro de Convivencia Barrial. La mayoría de las familias le hace frente a la pobreza con empleos informales y planes sociales.

   En 2010, una ordenanza impulsada por el concejal Manuel Sciutto dispuso el cambio de nombre de las calles 1725, 1711, 1735, 1737, 1731, 1727, 1721 y 1723 por los nombres de Hugo Ottman, Carlos Uriarte, Luis Ouvrard, Lía Baumann, Julio Vanzo, Pedro Giacaglia, Eduardo Favario y Verónica Celman. Todos estos artistas dejaron su rastro el siglo pasado en obras con distintas búsquedas, temáticas y expresiones.

   La ordenanza que cambió la nomenclatura buscó reemplazar el sistema de identificación numérico, tildado de “deshumanizante”, por uno que aporte identidad y sentido de pertenencia al barrio. Además de mejorar la llegada de ambulancias y servicios de emergencia. Sólo que, hasta ahora, los nombres no se plasmaron en la cartelería: en las calles del barrio subsisten los viejos números y los vecinos aún las identifican por su vieja denominación.

   En la escuela Leticia Cossettini hay tres cursos de tercer grado, todos a la tarde, a los que van 47 chicos de 9 años y algunos más grandes. Fueron los elegidos para llevar adelante al proyecto porque el contenido común a todas las materias que trabajarán este año es “el barrio”. En las horas de tecnología diseñarán postes de madera para colocar en las esquinas con los nuevos nombres de las calles y datos de la biografía de los artistas. “Queremos que los chicos le cuenten al barrio quiénes fueron”, comentó la docente de plástica.

   La escuela, de nivel primario, ocupa una gran manzana y está cercada por rejas. El fin de semana pasada fueron pintadas de blanco en una movida solidaria, en la que además se plantaron fresnos frente al edificio de una planta. Tiene 280 alumnos en dos turnos, de los cuales 240 desayunan, almuerzan y meriendan en el comedor escolar. La entrada principal es por Julio Vanzo, pese a que el letrero sigue figurando como 1731.

   En los cuatro laterales de la escuela los chicos quieren instalar grandes carteles de madera con una obra del pintor que da nombre a la calle. “Es una forma de borrar los límites que pone las rejas y demostrar que la escuela está dentro del barrio. La idea es que también puedan pintar las paredes de la escuela con murales propios inspirados en Vanzo”, contó Gandini. “Que hayan podido apreciar la muestra fue muy valioso porque experimentaron las dimensiones, el color y las texturas”, destacó, tras el paseo que afianzó el sueño de vivir en un barrio de artistas.

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