Miércoles 19 de Mayo de 2010
En la ciudad de Córdoba se ha implementado una medida razonable para reemplazar la tracción a sangre con motocicletas entregadas por la Municipalidad, provenientes de los atiborrados corralones de tránsito. Quizás no sea la mejor medida, pero al menos existe allí la intención de cambiar una triste realidad que todos los días vemos en las calles de Rosario: caballos enfermos y mal alimentados son obligados a arrastrar pesados carros llenos de basura y escombros, y además recibiendo un duro castigo de sus dueños. En varias oportunidades les he llamado la atención, muchos de ellos menores de edad, para recibir como respuesta un insulto o, lo que es peor, un mayor castigo al pobre caballo. También he reclamado la intervención policial, pero nunca pude comprobar si cumplen con su cometido. Ya estoy cansada de reclamar a las autoridades por una solución que nunca llega. Con un poco de buena voluntad la Municipalidad podría terminar con este flagelo. Quizás exigiendo un certificado de sanidad animal, otorgado por veterinarios autorizados, que garanticen el buen estado del animal de tiro. O bien, haciendo que la GUM secuestre a los caballos maltratados. También se podría propiciar la creación de cooperativas de recolectores, que regulen dicha actividad. Con imaginación y responsabilidad, entre todos podríamos terminar con tanta crueldad.
Mónica Pesci. hechicera560@hotmail.com