Cambia, todo cambia
Quién iba a pensar que River, nada menos que uno de los mojones más antiguos de nuestro fútbol, admirado como una de las antorchas eternas en todo el mundo, descendería a la B Nacional. Sí, parece increíble.

Viernes 01 de Julio de 2011

Quién iba a pensar que River, nada menos que uno de los mojones más antiguos de nuestro fútbol, admirado como una de las antorchas eternas en todo el mundo, descendería a la B Nacional. Sí, parece increíble. Es algo así como si dejásemos de creer en nuestras convicciones más profundas, siempre apegadas a la legendaria frase que postula: “Libertad, Igualdad y Fraternidad”, canjeándola en estos días a través de esto que un minúsculo grupo ha dado en llamar “sistema”, donde campea el desorden, la arrogancia, la violencia y los vergonzantes enriquecimientos personales. Realmente lo que ha pasado con esta centenaria entidad tildada desde siempre de “millonaria”, es la patética figura de los rencores guardados por décadas en nuestro país, donde la desigualdad social y el engaño es la moneda corriente mimetizado en “la viveza criolla”. River Plate se vio de pronto como un mendigo clamando piedad, desconcertado, en medio de una jauría apedreándolo con la ira más alevosa. Cambia, todo cambia, decíamos en el comienzo, excepto las cadenas del poder de este país que siempre se han mantenido incólumes y a favor de las amistades más cercanas y los intereses foráneos, poder que repetidamente ha prometido “un derrame de la redistribución”, que de manera vitalicia ha resultado “un verdadero verso”.

Felipe Demauro, felipedemauro47@gmail.com