Calidad de vida
He leído dos notas muy emotivas de familiares de chicos con síndrome de Down y conozco otros casos que dan cuenta de la dificultad de niños con discapacidad para ingresar a una escuela. Ese deambular de los familiares por las escuelas, soportando todo tipo de humillaciones, no condice con quienes se rasgan sus vestiduras en defensa de la vida.

Domingo 20 de Noviembre de 2011

He leído dos notas muy emotivas de familiares de chicos con síndrome de Down y conozco otros casos que dan cuenta de la dificultad de niños con discapacidad para ingresar a una escuela. Ese deambular de los familiares por las escuelas, soportando todo tipo de humillaciones, no condice con quienes se rasgan sus vestiduras en defensa de la vida. Existe una clara contradicción y omisión entre los que bregan por el no aborto y hacer accesible la posterior inserción en la sociedad de los discapacitados. ¿Hay instituciones escolares religiosas que acojan en su seno a estos chiquitos? Esta flagrante violación a los derechos humanos de los niños con necesidades educativas especiales es una muy fuerte llamada de atención. Constituye un contrasentido de la meta de inclusión y de la convicción democrática que dicen sus­cribir nuestras escuelas. Creo que uno de los puntales para el discapacitado y su familia es lograr que desde la misma Secretaría de Inclusión se le otorgue una matrícula en alguna escuela preparada para aceptar que los tiempos de ellos son diferentes. Lograr no sólo que los niños con discapacidad o con habilidades diferentes asistan a la escuela, sino de una meta más ambiciosa e importante: conseguir que una vez matriculados aprendan y reciban un trato igualitario, para evitar su deserción. Esta mirada que nuclea diversos actores responde al hecho de que la inclusión es un asunto que no solamente compete a la escuela, sino que, como toda experiencia de aprendizaje, va más allá de ella. El niño se educa desde el hogar y mientras va camino a la escuela en la casa, la calle, el barrio, también está aprendiendo y se está socializando, y también se está incluyendo o está siendo discriminado. Por eso, el esfuerzo de educación inclusiva lleva a hacer confluir y concertar diversos entes, a potenciar el esfuerzo de mu­chos maestros junto a las iniciativas de entidades, a valorizar el trabajo de los especialistas en educación especial, a recuperar la acción de instituciones privadas y a impulsar el cumplimiento de obligaciones por parte de las instituciones públicas. Con la perspectiva de construir una red de soporte a la educación inclusiva, red que requiere de la existencia de lide­razgos, actualmente casi inexistentes.