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Caída sin atenuantes del socialismo en las municipales francesas

El mal momento económico pasó factura al presidente François Hollande. Fue "una debacle sin precedentes", señaló la prensa. La centroderecha ganó en casi todo el país, salvo la capital.

Lunes 31 de Marzo de 2014

El Partido Socialista del presidente François Hollande sufrió una contundente derrota frente a la centroderecha en la segunda vuelta de las elecciones municipales francesas. Una alianza de conservadores y centristas quedó firmemente establecida en el primer lugar de las preferencias a nivel nacional. A su vez, el ultraderechista Frente Nacional (FN) confirmó su implantación territorial, ganando una decena de importantes ciudades. El diario Le Figaro sintetizaba el resultado en su edición online: 155 ciudades de más de 9.000 habitantes pasaron del socialismo y aliados a la centroderecha liderada por el partido UMP del ex presidente Nicolas Sarkozy. Una "debacle sin precedentes", atenuada sin embargo por el logro de retener París, que seguirá en manos socialistas (leer aparte).

Los observadores apuntan ahora a un más que probable cambio del gobierno para reemplazar al primer ministro Jean-Marc Ayrault y a algunos miembros de su gabinete. El centroderechsta Unión por un Movimiento Popular (UMP, "derecha" a secas en la jerga política francesa) resultó el gran ganador de estos comicios, tras haber arrebatado a la "izquierda" socialista ciudades como Pau, Angers o Quimper. La extrema izquierda recabó resultados muy pobres. Por su parte el FN de Marine Le Pen logró imponerse en al menos diez ciudades importantes, incluyendo Frejus y Beziers, en el sur, aunque perdió en Aviñón frente al candidato socialista.

El domingo anterior el PS ya había sufrido un importante revés en la primera vuelta frente a la centroderecha y al avance del Frente Nacional (FN). Esta formación, pese a no lograr mantener su caudal de votos obtuvo más de una decena de ciudades después de casi 20 años sin tener representatividad local.

La UMP, en la oposición desde la victoria de Hollande en 2012 frente al presidente saliente Nicolas Sarkozy, se felicitó por la victoria. "El primer partido de Francia es la UMP", dijo el presidente de la formación, Jean-François Copé. "Estamos frente a una ola azul, que muestra a las claras una sanción para Hollande y un reclamo de cambio de política económica y social". El mapa de Francia se teñía anoche del color azul que representa a la UMP. El vicepresidente del partido, Florian Philippot, reivindicó "el mejor resultado de su historia en elecciones municipales".

El gobierno nacional reconoció la derrota. "Tomamos nota, son (resultados) decepcionantes. Hemos concentrado las elecciones en los temas locales, pero tenemos que admitir que tuvieron una dimensión nacional", dijo la portavoz del gobierno, Najat Vallaud-Belkacem. La vocera evitó sin embargo pronunciarse sobre una eventual recomposición del gabinete, en momentos en que Hollande aún no ha llegado a mitad de su mandato (2012-2017). Uno de los nombres que más suenan para sustituir al primer ministro Ayrault es el del actual ministro del Interior, Manuel Valls, de 51 años y nacido en Barcelona, conocido por su firmeza en materia de seguridad y muy popular según las últimas encuestas.

Ex feudos. Luego del primer turno, ayer el socialismo perdió varios de sus feudos, como Limoges o Belfort, y otras ciudades como Roubaix, Reims, Saint-Etienne, Angers, Quimper, Pau y Ajaccio. El FN no logró en cambio conquistar Perpiñán ni Aviñón, en el sur. Desde que en 2011 Marine Le Pen tomó la riendas del FN, su labor para "normalizar" el partido y borrar la imagen que tenía bajo la dirección de su padre Jean-Marie, parece dar sus frutos, gracias a un discurso nacionalista, antieuropeo y antiliberal que seduce a cada vez más franceses. La crisis económica y la enorme decepción con Hollande facilitan esta tarea del FN.

Los dos primeros años del gobierno de Hollande han estado marcados por un contexto económico difícil. Entre las dos vueltas de las municipales se dieron a conocer los datos del desempleo, que en febrero alcanzó un nuevo récord, con 3,34 millones de desempleados. El crecimiento económico tarda en llegar y, según las últimas previsiones del banco central francés, el Producto Bruto Interno (PBI) sólo aumentará un 0,2 por ciento en 2014. El presidente Hollande ha anunciado además un ambicioso programa para reducir en 50.000 millones de euros el gasto público dentro de 2017, un objetivo que podría acrecentar su impopularidad entre algunos sectores muy importantes de la base socialista, como los empleados públicos.

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