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Cada vez son más los estudiantes que aprenden mientras hacen tareas sociales

Unos mil alumnos de la UNR se suman a proyectos de extensión a la comunidad sobre medio ambiente o inclusión. La UNR tiene actualmente dos líneas de proyectos de extensión.

Sábado 27 de Septiembre de 2014

Un grupo de estudiantes de la Facultad de Arquitectura y vecinos de Empalme Graneros hicieron de parque Ottone un espacio de encuentro, alumnos de Ciencias Económicas acompañaron a familias de Vía Honda en el desarrollo de emprendimientos productivos y desde las carreras de Trabajo Social, Comunicación Social, Medicina y Abogacía salieron a promover derechos sexuales y reproductivos entre los usuarios de los hospitales Eva Perón y Roque Sáenz Peña. En la Universidad Nacional de Rosario (UNR), unos mil alumnos de diferentes carreras participan de propuestas que involucran a organizaciones sociales, escuelas o instituciones y tienen como objetivo atender problemáticas relacionadas con el medio ambiente, inclusión social o derechos humanos. Para el secretario de Extensión de la UNR, Juan Manuel Medina, "son nuevos espacios de formación, verdaderas aulas a cielo abierto".

La presentación de estas experiencias, en mesas temáticas o a través de posters, fueron el centro del VI Congreso Nacional de Extensión Universitaria que del lunes al viernes se desarrolló en la sede de Gobierno de la UNR, el Espacio Cultural Universitario (ECU) y el Centro Cultural Roberto Fontanarrosa. El encuentro, convocó a más de mil inscriptos de distintas universidades del país y de sudamérica y centroamérica dispuestos a discutir sobre una problemática quizás tan antigua como las academias: su relación con la comunidad.

Ponencias. En total, fueron más de 700 las ponencias presentadas por profesores y alumnos de la UNR, UBA (Buenos Aires), UNL (Santa Fe), Córdoba y La Plata, por sólo citar algunas argentinas, que invitaban a penar sobre la capacidad transformadora de las políticas de extensión universitaria. "Venimos de una tradición universitaria europea con una fuerte tendencia profesionalizante, lo que estamos proponiendo es un modelo de universidad más permeable a la realidad de los sectores populares que, en muchos casos, no acceden a la universidad", advierte Medina. Y destaca que en ese intercambio ganan todos. "Pasan cosas interesantes, se rompe la relación de poder establecida entre estudiantes y docentes y aparecen las instituciones sociales y su dinámica como un tercer actor que establece un diálogo realmente enriquecedor".

En marcha. La UNR tiene actualmente dos líneas de proyectos de extensión. La última, Integrando, involucra a propuestas donde intervengan por lo menos tres facultades y una organización de la sociedad civil, grupos territoriales o instituciones barriales. La idea es garantizar que cada propuesta de trabajo pueda abordarse en forma multidisciplinaria.

Las convocatorias son bianuales, la última fue el año pasado y abarcó tres ejes temáticos: inclusión social, medio ambiente y derechos humanos. Y se pusieron en marcha 25 equipos de trabajo que reúnen a unos 150 docentes y unos 350 estudiantes.

Ideas. Además, se siguen desarrollando los proyectos de extensión de 62 cátedras, de los cuales participan más de 500 profesores y 750 alumnos.

Cada año, la presentación de proyectos es más abultada. Según Medina, el interés que despiertan las experiencias de extensión está en aumento. "La cantidad y la calidad de proyectos que se presentan y la cantidad de alumnos y docentes que participan de ellos está en aumento —dice—. Hay toda una idea muy fuerte para que estas prácticas sean una parte integral de la formación. Y no sucede sólo en Argentina, sino que muchas universidades latinoamericanas plantean esta idea".

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