Cada parte hace un todo
Cuando un grupo de científicos advirtió a la empresa que realizaba perforaciones en el fondo de los océanos cerca de las costas del Africa, India y EEUU, que ello podría traer graves consecuencias para el planeta Tierra, no fueron tenidos en cuenta.

Miércoles 11 de Enero de 2012

Cuando un grupo de científicos advirtió a la empresa que realizaba perforaciones en el fondo de los océanos cerca de las costas del Africa, India y EEUU, que ello podría traer graves consecuencias para el planeta Tierra, no fueron tenidos en cuenta. Y hubo, entre otras catástrofes, un tsunami. Y uno de esos científicos, el de la India, dijo entonces: “Cuando el último animal muera, cuando sobre la Tierra no haya ni un mísero vegetal, cuando el agua que quede no nos sirva para saciar nuestra sed, recién los hombres entenderemos que el poder y el dinero no se comen ni se beben”. Cíclicamente se cumplen en nuestro planeta cambios, pero si siguen su curso natural se sostienen sobre la base de un equilibrio para que todo se adapte y transforme en un nuevo curso sin causar grandes daños. Los humanos somos los únicos seres vivos poseedores del más valioso de los tesoros, la posibilidad de amalgamar corazón y mente para que nuestros actos sean el reflejo del crecimiento de nuestra madurez e inteligencia. Pero a esto solemos olvidarlo porque tenemos miedo de nosotros mismos, por lo tanto perseguimos sólo el enriquecimiento de nuestras habilidades, capacidades y destrezas, para el logro a toda costa de más poder, pero en definitiva perjudicando nuestro presente y el futuro de las nuevas generaciones. En la mayoría de los países, las pirámides sociales se fueron transformando en botellones de ancha base y largo cuello. Base cada vez más ancha y en la que estamos la gran mayoría de nosotros parados desde hace tiempo en puntas de pie y con las brazos extendidos hacia arriba sosteniendo con las yemas de los dedos a unos pocos que se ubican cada vez más alto del cada vez más largo cuello, y esos pocos cargan sobre nuestras espaldas responsabilidades y exigencias, muchas veces ajenas; investigaciones de cada paso que damos, haciéndonos sentir culpables y responsables de hechos de los que ni remotamente tenemos idea de cómo ocurrieron. Cada parte hace a un todo; todo que puede y debe ser modificado y enriquecido constantemente, pero para el bien de todos sus componentes, pero por favor, que ello se haga realidad sin egoísmos, amalgamando corazón y mente para que cada parte del todo crezca en madurez e inteligencia.

Helga Ehret