Cacerolazo, basta de balas
En estos tiempos en forma casi continua estamos viviendo situaciones de inseguridad que ponen en alto riesgo nuestras vidas, las de nuestros hijos, padres, amigos, pareja, personas que viven trabajando, estudiando, paseando, haciendo trámites en la calle, en sus oficinas, en sus propios hogares; y las balas, también nos acompañan.

Lunes 26 de Marzo de 2012

En estos tiempos en forma casi continua estamos viviendo situaciones de inseguridad que ponen en alto riesgo nuestras vidas, las de nuestros hijos, padres, amigos, pareja, personas que viven trabajando, estudiando, paseando, haciendo trámites en la calle, en sus oficinas, en sus propios hogares; y las balas, también nos acompañan. ¿Es que tendremos que aprender a convivir con ellas, a defendernos, a agradecer si no nos tocan, a rezarle al Señor para que no nos toquen? De hecho, muchas personas ya están haciendo algo de todo eso, pero no es suficiente. No sabemos cómo se resuelve, seguramente llevará mucho tiempo con la gran esperanza que así suceda. Entonces, así como en el 2001 la gente común salió a la calle indignada porque el corralito le arrebató sus ahorros, ahora esta situación ¿no amerita un cacerolazo para que se escuchen nuestras voces temerosas por tanto arrebato de vidas inocentes? Por qué no tomamos las cacerolas y hacemos un poco de ruido aunque sea para escucharnos entre nosotros, los vulnerables, cada uno desde la puerta de su casa, en su balcón, donde nos encontremos, o juntémonos varios en una plaza, en una esquina, pero que sea pronto.