Caballeros de industria
Bajo este falso título nobiliario se esconden nada menos que las actividades de una estafa como método para aceptar clientes incautos, ilusionados con poder disponer del servicio de gas...

Jueves 22 de Diciembre de 2011

Bajo este falso título nobiliario se esconden nada menos que las actividades de una estafa como método para aceptar clientes incautos, ilusionados con poder disponer del servicio de gas domiciliario que junto con los de electricidad y agua potable aseguren el confort saludable de toda vivienda digna. Estos pseudos promotores que toman infinitas precauciones legales para asegurarse el cobro de las Obras de la red distribuidora mediante fideicomisos llenos de exigencias para que su negocio no fracase, utilizan argumentos de adhesión como para incentivar y decidir la participación del mayor número de propietarios, prometiendo plazos que no se cumplen y estimulando los pagos en cuotas con promesas de "suministro de gas" sin cargo hasta un tope de 800 metros cúbicos. Una vez finalizados los trabajos y colocados los medidores, comienzan a llegar las facturas por el total consumido, pero de los 800 metros cúbicos no se habla nunca más. No se atienden "reclamos colectivos" y se promete que mediante gestiones individuales "podría lograrse algún descuento, porque la "empresa" sufre pérdidas que debemos paliar los usuarios, pues ellos solo pueden cobrar el "transporte de gas". ¿Y el riesgo empresario? ¿No se sabían todos estos avatares cuando se promocionaban los trabajos? Así es muy fácil "invertir", salir a vender con la seguridad de sus utilidades intocables y quedándose sin invertir un peso con los materiales y trabajos ya pagados por los comitentes, propietarios inocentes que creyeron en sus pícaros argumentos y cayendo en la trampa de "donar" las instalaciones para que la poderosa empresa siga vendiendo a todo el mundo el gas de la red. Esos son los verdaderos "Caballeros de la Industria", pícaros legales que con nuestros propios recursos naturales del país nos estafan solapadamente obteniendo pingües ganancias sin ni siquiera cumplir lo que prometen engañosamente como "caballeros de industria".

Carlos Vallejos