Martes 08 de Marzo de 2011
La madre de la adolescente argentina que al parecer fue secuestrada por una red de trata de personas en Veracruz denunció ayer la inacción de la Justicia de esa ciudad mexicana para investigar el caso.
En ese sentido, reclamó que “las autoridades” de Veracruz “se pongan las pilas” para investigar la desaparición de su hija de 16 años y aseguró que “la gente” de esa ciudad “tiene miedo” porque “es terrible” el desarrollo de esas organizaciones delictivas.
“Nunca nadie del Ministerio Público investigó”, sostuvo Mónica Leila Foguet Passer, madre de la adolescente llamada María Luz, oriunda de la ciudad cordobesa de Villa María al igual que su hija. La mujer, quien vive en México desde hace cinco años, sostuvo que “en las dependencias de impartición de justicia espero y es horrible. «Venga mañana», me dicen”.
“Alguien tiene que ponerse las pilas. La obligación de las autoridades es buscarla y regresarla a su hogar”, enfatizó, y aseguró luego que “la gente en Veracruz tiene miedo porque es terrible lo de la trata de personas, es un tema de plática cotidiana”.
En declaraciones a radio Belgrano, reiteró que el propietario de un estudio de grabación tuvo un rol de entregador para que su hija, de su primer matrimonio, fuera secuestrada por una red de trata de personas.
“María tiene un talento especial para el canto. Estaba tomando clases de guitarra y de canto. Hace un mes me dijo: «Mamá, acá en el centro hay un estudio de grabación, voy a preguntar cuánto me cobran por grabar un demo»”, relató la mujer, quien trabaja en Veracruz como comerciante junto a su marido, oriundo de México. Foguet Passer agregó: “Bajo mi autorización fue acompañada por un adulto y volvió muy entusiasmada. El sábado a la noche me llega un mensaje por Facebook enviado por una amiga de ella, quien me dice que hay que chequear por el lado del hombre de la disquera”.
La mujer manifestó que su hija “le había comentado a esa amiga que el hombre le había prometido que, en un mes y medio, la iba a hacer famosa grabando unos demos cortitos para timbres y tonos de celulares”.
“Eso no significa que mi hija le haya hecho caso. Yo creo que porque mi hija a lo mejor no le hizo caso, se la llevaron”, conjeturó. Recordó que la adolescente fue vista por última vez “el 23 de febrero a las 8.15 de la noche” en un estudio contable situado en el centro de Veracruz, donde realizaba tareas a modo de aprendizaje.
Puntualizó que “cinco o diez minutos antes de salir” de ese lugar “llamó por teléfono a un número y le dijo a la persona a la que llamó: «Tomo un taxi, ya salgo y en diez minutos estoy en tu casa»”. “No sabemos quién es esa persona”, se lamentó por último Foguet Passer. Al respecto, las organizaciones no gubernamentales estiman que 20 mil personas son, cada año, víctimas de las redes de trata de personas en México.
La Oficina de las Naciones Unidas para el control de las Drogas y la Prevención del Delito definió a esa nación como un país de tránsito y destino para ese tipo de organizaciones delictivas, en especial para los fines de explotación sexual comercial y del trabajo forzado. (DyN)