Jueves 12 de Marzo de 2009
"Los jóvenes que desatan masacres por lo general quieren darse a conocer con sus acciones violentas", según el experto en psicología Georg Pieper.
"Saben desde antes que recibirán una enorme atención, que todo el mundo estará mirándolos", sostuvo el especialista en la localidad de Gladenbach. "Experimentar por una vez ser el centro y que se pueden provocar muchas cosas: esa es una tentación inmensa para una persona que tiene poca autoestima".
Pieper trata desde los años 80 a víctimas de graves accidentes como el del tren de alta velocidad en Eschede en 1998 —con más de 100 muertos— o de tomas de rehenes. También fue quien organizó la asistencia a las víctimas de un episodio similar al tiroteo de ayer, en una escuela germana en Erfurt en 2002.
"Tras el ataque en Winnenden, los alumnos supervivientes tienen que ser tratados lo más pronto posible por psicólogos", explicó Pieper. "Es urgente atajar el estado de conmoción y el sentimiento de seguridad totalmente desencajado de los afectados, para que no entren en pánico", expresó.
Las investigaciones de casos como los de Estados Unidos y Alemania muestran que los responsables tienen un perfil semejante. "Comúnmente se trata de jóvenes que han vivido sumamente aislados", advirtió. l (DPA)