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Buscan calmar enfrentamientos por cocheras subterráneas en Santa Fe

Luego de las protestas y masivos abrazos simbólicos en el parque Alberdi se apuesta a dialogar. Tras dos semanas de una escalada beligerante intervino el Defensor del Pueblo.

Lunes 23 de Junio de 2014

A pedido del Defensor del Pueblo, Luciano Leiva, alarmado "por la creciente tensión y los recurrentes enfrentamientos", el intendente santafesino José Corral accedió a iniciar desde hoy un diálogo formal con los opositores a la construcción de cocheras semisoterradas en el parque Alberdi capitalino. El intendente va a la negociación, dijo, dispuesto a explicar y hacer todas las reformas necesarias al proyecto, aunque aclaró que "la obra se hará". Los representantes de los vecinos, lo harán fortalecidos porque el viernes juntaron en el segundo abrazo al lugar el doble de gente: más de 2.000 personas, dicen.

Hoy, se estima, el Defensor dará a conocer la fecha en que comenzará la negociación que, presumiblemente, abarcará otras obras previstas: 800 cocheras en la plaza San Martín ya con ordenanza aprobada e intervenciones idénticas en otros paseos.

Por 137 árboles. Desde hace dos semanas jóvenes acampan en el parque Alberdi para impedir las obras. Aunque éstas fueron aprobadas por todos los partidos en el Concejo hace ya dos años, los vecinos reaccionaron cuando empezaron a sacar algunos de los 137 árboles del lugar.

Con 15.245 metros cuadrados de superficie, el Alberdi está ubicado en el microcentro capitalino, a dos cuadras de la peatonal y frente al modernizado y coqueto paseo ribereño de la zona portuaria. El municipio intenta remozarlo y construir debajo 295 cocheras que dará en concesión por 30 años a las empresas constructoras.

En marzo del año pasado la UTE integrada por Cam Construcciones, Ponce Construcciones y Park Centro (esta última con los mismos socios de las anteriores pero creada, dice el pliego de concesión, para explotar las cocheras luego de construidas) ganaron la licitación para edificar las 295 dársenas de "estacionamiento público de tiempo fraccionado", y poner en valor el paseo, con una oferta de 33.065.598,07. Fueron los únicos oferentes.

No obstante, esa cifra no está en el contrato de la concesión por el cual se obliga el concesionario. Este instrumento sólo precisa los montos de las garantías de contrato y de obra, 1.630.000 y 3.000.000, respectivamente, a cifras redondas. "Es a obra entregada. El municipio no pone un peso. Lo que gasten las empresas es su inversión y las obras quedarán para la ciudad. Las empresas deben mantener las cocheras, construir y mantener el nuevo parque y baños públicos", explicó a este diario el secretario de la Producción del municipio, Pablo Tabares.

Inicialmente la protesta fue porque sólo un porcentaje de los árboles quedaría dentro del predio de la plaza. Los demás serían replantados en los alrededores. Al conocerse que el canon mensual exigido a las empresas sería de mil pesos, se extendió el malhumor social y más actores se sumaron a la polémica. Un amparo en la Justicia pide que se suspenda la obra.

El clima se volvió más denso aún cuando se comenzó a hablar del "negocio" (ver aparte). El Centro Comercial salió en respaldo: "Mejorará el tránsito, reduciendo el número de autos circulando o estacionados en la vía pública" algo que beneficia al comercio, principal motor de la ciudad. El Colegio de Arquitectos recordó que intentó frenar la licitación porque los 140 días entre la aprobación del proyecto y el llamado a licitación le parecieron pocos, dado que se "involucra un bien de gran valor y muy sensible para la ciudadanía", y "reconociendo el valor de la práctica participativa promovida por esta gestión municipal" demandó que "se tomen los tiempos necesarios antes de avanzar en su licitación para la difusión de los mecanismos de resguardo que seguramente se habrán tomado".

Hoy se verá si la gestión del Defensor logra cauces más calmos.

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