Miércoles 01 de Agosto de 2012
Mi historia puede resultar aburrida pero en verdad es desesperante. Soy hija mayor de tres hermanos, el que me sigue, de 44 años, con retraso mental sumado al alcoholismo; mi hermana de 36 se ahorcó hace cuatro meses; mi madre falleció cuando éramos chicos; y mi padre, alcohólico, hace un año está en un geriátrico. Hace dos meses que tengo a mi hermano durmiendo en un colchón en mi cocina. Mi casa es muy pequeña, y hace dos meses que me tienen en el Pami como pelotita de ping pong, de acá para allá. Tramité un hogar para discapacitados donde mi hermano pueda vivir, ser contenido y estar entre pares, y andan con vueltas, mandándome a centros de día, donde no lo reciben; "no da con el perfil", te dicen. Yo les estoy pidiendo algo que ellos tienen, un hogar donde viva mi hermano. Yo no puedo trabajar porque no puedo dejarlo solo, ya que frecuentemente se escapa y debido a su condición se emborracha ya que toma lo que le dan. Esta situación ya se llevó una vida, tal vez tenga que llevarse otra para que alguien haga algo. Hasta le mandé una carta a la señora intendenta, pero claro, me olvidé que no hay elecciones próximamente. Me pregunto hasta dónde hay que llegar para que el Pami se haga cargo de sus afiliados, o será tal vez que quienes dirigen esos lugares no son competentes, lo que hablaría muy mal de ellos ya que están en un lugar de salud, pero bueno, ¿qué se puede esperar? si te encontrás con asistentes sociales que en lugar de hacer trabajo social te ladran y te maltratan. Claro, seguro esta gente sirve al sistema. Ojalá lleguen personas dispuestas a hacer algo por los demás, o sea a hacer su trabajo.