Sábado 27 de Junio de 2009
Al parecer, de una manera u otra siempre los taxistas tenemos un lugar reservado para las críticas. Ultimamente, en los medios fueron noticia casos en que por una ventanilla subida o hablar por celular se privó de trabajar a distintos choferes. La premisa es clara: el cliente tiene siempre la razón, pero ¿hasta qué punto? Uno es consciente y sabe que dichos choferes actuaron mal, pero uno también quiere saber si la Justicia es lineal o es aplicable sólo en algunos casos. Porque. ¿cuántos peatones y automovilistas hablan por celular ignorando su alrededor sin que por esto se les prohíba trabajar? El pasajero se queja, la gente se queja de todo como si fuera un deporte. Pero no se queja cuando quiere viajar con cinco pasajeros, fumar dentro de un vehículo de servicio publico o cuando quiere llevar a su mascota (cosas también prohibidas o técnicamente imposibles). Pongámonos de acuerdo: si quieren un servicio público del primer mundo, actúen como pasajeros del primer mundo. Somos taxímetros, trasportarnos personas, para otros elementos existen otros medios. Uno sabe que muchos de los problemas son por defectos propios, defectos de los cuales no escapa nadie. No somos ni buenos ni villanos, somos parte de la sociedad, tal como es.
Pablo Gabriel Giménez
DNI 21.531.682