Búsqueda desesperada

Viernes 14 de Enero de 2011

Historias de horror, de viviendas arrastradas por muros de tierra y agua en las poblaciones de montaña al norte de Río de Janeiro, relataban ayer los sobrevivientes que incluso excavaron frenéticamente con las manos para auxiliar a personas soterradas.
  “Parecíamos zombis cubiertos de barro, cavando en la oscuridad”, dijo Geisa Carvalho acerca de los minutos que siguieron a los aludes, alrededor de las 3 de la mañana en Teresópolis.
  Su madre, Vania Ramos, dijo que las despertó un tremendo rugido cuando toneladas de tierra sobre su vecindario se deslizaron sobre un muro de granito. No había luz, pero el resplandor de los relámpagos les permitió ver un torrente de barro y agua que pasaba a metros de su casa, así como los restos de casas vecinas arrastrados por la ladera.
  Carvalho y Ramos salieron corriendo de su casa segundos después del torrente y, junto con sus vecinos del barrio Caleme, se pusieron a cavar con las manos y algunos palos en busca de sobrevivientes. Hallaron rápidamente a una familia de cuatro enterrada bajo los escombros de su casa.
  Casi todas las casas del vecindario fueron arrastradas al fondo de un barranco. Caños retorcidos quedaron enredados en los árboles, y por todas partes había troncos enormes apilados como escarbadientes. Las calles eran ríos de agua lodosa. Unos pocos rescatistas pudieron llegar ayer a su barrio, provistos apenas de algunas palas y machetes.
  Las morgues no dan abasto y algunos cadáveres fueron tendidos en las aceras, cubiertos con frazadas.