Sábado 30 de Marzo de 2013
Una gresca de inusitada violencia se vivió la madrugada de ayer en la esquina de Callao y Jujuy, en barrio Pichincha, cuando dos jóvenes extranjeros que salían de un boliche de las inmediaciones fueron atacados por una patota de al menos diez personas. La brutal agresión terminó con uno de los jóvenes internado en el Hospital del Centenario aunque fuera de peligro.
Según la información policial, una patota de al menos diez jóvenes fue la responsable de la agresión que sufrieron Mario Andrés P., un joven ecuatoriano de 22 años que terminó internado con el ojo derecho muy comprometido; y José M., un venezolano de 20 años que fue dado de alta después de recibir las primeras curaciones.
De acuerdo a las fuentes, alrededor de las 4.20 ambos estudiantes extranjeros, que están haciendo un curso de piloto de aviación en una academia de vuelo en Funes, fueron sacados de un boliche de la zona que no fue consignado y dentro del cual habrían tenido algún tipo de incoveniente. En esas circunstancias se produjo la batahola y la policía los encontró tirados en medio de la vereda y muy golpeados.
“Estaban maltrechos pero en estado consciente por lo que pudieron reconstruir en parte los sucesos que los tuvo como víctimas”, dijo una fuente policial. Los pesquisas también recabaron testimonios entre los vecinos del lugar, quienes dijeron que a esa hora de la madrugada se escucharon insultos y corridas, como así también patadas y lamentaciones de todo tipo.
En el rastrillaje realizado en el lugar donde quedaron golpeados Mario y José los policías no encontraron vainas ni signos de que en la pelea se hayan usado armas blancas, lo que corroboró la hipótesis inicial de que la pelea fue a golpes de puño y en condiciones desiguales para los jóvenes sudamericanos.
Según fuentes policiales el ataque pudo haber sido “producto de la xenofobia o una cuestión racial”, aunque los jóvenes al declarar dijeron desconocer a sus agresores y más aún las causas del hecho.
Mario y José hace un año que están estudiando en la ciudad y viven en Funes, en las instalaciones de la academia en la que realizan los cursos para lograr graduarse como pilotos de aviación civil. A últimas horas de ayer el primero de ellos seguía internado en el Centenario en estado delicado, ya que tenía una herida en el ojo derecho que preocupaba a los médicos.