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Brasil y Holanda jugarán por un tercer puesto que no les aliviará la frustración

Ambos equipos vienen de perder, los naranjas con Argentina y los locales, por un humillante 7-1. El encuentro se jugará a las 17 en el estadio Mané Garrincha, de Brasilia.

Sábado 12 de Julio de 2014

Brasil y Holanda disputarán esta tarde en Brasilia el partido que no querían: pelearán por el tercer puesto del Mundial, un premio que no consolará al anfitrión tras la debacle ante Alemania y tampoco al seleccionado naranja, que continúa con la deuda pendiente de coronarse campeón del mundo. El encuentro se jugará a las 17 en el estadio Mané Garrincha, de Brasilia.

La herida abierta en Brasil después de la histórica derrota en semifinales por 7 a 1 ni siquiera quedará cicatrizada en caso de una victoria sobre Holanda, en lo que será la despedida del técnico Luiz Felipe Scolari, ex campeón mundial con el scracht en 2002.

Scolari aún no sabe si alineará al once titular que fue humillado ante Alemania o si hará cambios, dado el golpe anímico.

"Trataremos de ver las condiciones físicas y anímicas de los jugadores, luego decidiré si pongo al equipo que perdió o si cambio algo. Esto lo analizaremos conjuntamente con el grupo", señaló el entrenador brasileño.

Como refuerzo moral, al plantel lo estará acompañando el astro Neymar, que ya se encuentra mejor de la fractura en la tercera vértebra dorsal que sufrió en cuartos de final, que lo marginó del Mundial.

"El partido del sábado pasa a ser el otro sueño que tenemos, que es el de terminar la competencia al menos en tercer lugar", dijo Scolari tratando de buscar una motivación. El propio entrenador sabe, sin embargo, que la frustración no se detendrá.

También el DT holandés, Louis van Gaal, busca incentivos estadísticos: ser la primera selección holandesa en acabar invicta en un Mundial. "Ese debe ser el siguiente objetivo. Queremos marcharnos invictos", dijo el técnico, que tras el Mundial comenzará a trabajar en Manchester United.

"Queremos hacer historia para Holanda, porque nuestra selección siempre ha perdido al menos un partido en un Mundial", recordó Van Gaal, que quiere así "superar" a los equipos que fueron subcampeones en 1974, 1978 y 2010. De todos modos, es consciente que lograr ese objetivo no dejará satisfecho ni al plantel ni a su país.

Por esto, ambos técnicos tienen quizás la misión más difícil del Mundial: motivar a unos jugadores que desearían haber empezado ya las vacaciones tras caer en las semifinales.

Con ese escenario y dos equipos golpeados anímicamente, se espera un partido abierto y sin presiones, algo que puede beneficiar al espectáculo.

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