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Brasil sufrió un aplastante 7 a 1 ante Alemania y jugará por el tercer puesto

Brasil encaró el Mundial con una misión: conseguir su sexta Copa del Mundo y enterrar el recuerdo del Maracanazo. Era la coyuntura ideal para agigantar su figura en casa, donde había perdido el título en 1950 cuando cayó en la mítica final frente a Uruguay.

Miércoles 09 de Julio de 2014

Fue la semifinal menos esperada. Porque antes de la media hora, en un clima de absoluta estupefacción, los germanos destrozaron el sueño del hexacampeonato con goles de los delanteros Thomas Müller (11’) y Miroslav Klose (22’), y de los mediocampistas Toni Kroos (24’ y 25’) y Sami Khedira (29’). Completó la faena alemana el atacante Andre Schüerrle, quien ingresó en el complemento, con un doblete (69’ y 78’). Y con el tiempo reglamentario cumplido, el volante Oscar hizo el gol del tanto del honor para el local, que recibió silbidos y la humillación del “ole” de sus propios hinchas.

Los torcedores que colmaron el Mineirao rompieron en llanto y, algunos de ellos, abandonaron las tribunas antes de terminada la primera parte.

Sin Neymar (lesionado) ni su capitán Thiago Silva (suspendido), los dirigidos por Luiz Felipe Scolari no tuvieron respuestas futbolísticas para torcer un partido ante un adversario perfecto.

El gol marcado por Müller de volea tras recibir libre en el área un tiro de esquina ejecutado desde la derecha marcó el prematuro y simbólico final del partido.

A partir de ese momento Alemania fue una máquina perfecta de contragolpear frente a un Brasil desorganizado en el retroceso e impotente para cubrir al amplio frente ofensivo del rival.

Con acumulación de virtudes individuales y méritos colectivos, los teutones humillaron a los brasileños con una ráfaga de cuatro goles en siete minutos, algo que dejó atónito al universo futbolístico.

En el Mineirao imperaba una enorme sensación de incredulidad y en la cancha los jugadores brasileños no encontraban explicación ni modo de contener a los alemanes, que en 29’ sacaron una diferencia de cinco goles y que recién en el segundo tiempo levantaron el pie del acelerador.

Con una cuota de vergüenza, Brasil buscó el tanto del honor pero fue Alemania la que lastimó en otras dos oportunidades.

Los silbidos al scracht devinieron en aplausos tras el séptimo tanto y también en el “óle” de los propios torcedores ante cada toque del equipo visitante para el cierre de una jornada que ingresó para siempre en la historia del fútbol mundial. Pero antes Oscar marcó el gol del honor.

La gran siete

El seleccionado alemán se convirtió ayer en el primero en marcar siente tantos en una semifinal de un Mundial.

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