Brasil sufre las peores inundaciones en dos décadas: 36 muertos
Más de 200 mil brasileños se refugiaron con animales y mascotas en hacinadas instalaciones y cruzaron ríos entre animales peligrosos en busca de alimentos, mientras denunciaban que la ayuda gubernamental demora en llegar a una amplia región devastada por las lluvias más intensas y las peores inundaciones en dos décadas.

Viernes 08 de Mayo de 2009

Más de 200 mil brasileños se refugiaron con animales y mascotas en hacinadas instalaciones y cruzaron ríos entre animales peligrosos en busca de alimentos, mientras denunciaban que la ayuda gubernamental demora en llegar a una amplia región devastada por las lluvias más intensas y las peores inundaciones en dos décadas.

Las autoridades dijeron que por lo menos hubo 36 muertos a causa de las inundaciones y deslizamientos de tierra y que 218 mil personas fueron desplazadas de sus hogares.

El temporal es atribuido a las lluvias de una intensidad sin precedente que han caído durante dos meses en 10 de los 16 estados de Brasil, en una zona amplia que se extiende desde la cuenca amazónica a la costa atlántica del noreste. Los meteorólogos pronosticaron que podría durar varias semanas más. Los habitantes de la comunidad de Corimata da Cima, al igual que otros miles de damnificados, han tenido que cruzar ríos caudalosos recién formados, que están plagados de reptiles.

El caudal de los ríos aumentó hasta en 30 centímetros por día en el estado de Maranhão. La crecida destrozó puentes e impidió a los equipos de socorro llegar por las vías navegables hasta algunas zonas. "Mientras que las reservas de alimentos y medicinas para casos de emergencia fueron despachadas a los aeropuertos, muchas aldeas afectadas carecen de operarios para organizar y distribuir la ayuda una vez que llegan los cargamentos", dijo el mayor Wellington Soares Araujo, director de logística de la defensa civil de Maranhao.

Río abajo de São Miguel de Rosario, los damnificados adultos caminaron con el agua a la cintura por corrientes lodosas que cubrían el camino, mientras llevaban a los niños en botes para protegerlos de las serpientes de cascabel y anacondas que nadaban en sus inmediaciones. (AP)