Brasil refuerza la seguridad
La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, anunció ayer el envío de 35 mil militares a las fronteras con motivo de la próxima visita del Papa Francisco, mientras la policía ocupó una favela (villa miseria) para completar el llamado "cinturón de seguridad"...

Martes 04 de Junio de 2013

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, anunció ayer el envío de 35 mil militares a las fronteras con motivo de la próxima visita del Papa Francisco, mientras la policía ocupó una favela (villa miseria) para completar el llamado "cinturón de seguridad" en puntos próximos a la estatua del Cristo Redentor, en la ciudad de Río de Janeiro.

"Protegiendo nuestras fronteras aumentamos la seguridad de la población y de los grandes eventos que se aproximan, como la Copa de las Confederaciones en junio y la Jornada Mundial de la Juventud católica, el mes que viene, cuando vamos a recibir la visita del Papa Francisco", afirmó Rousseff.

El Pontífice, que recibió a la mandataria brasileña a poco de ser entronizado, arribará a Río de Janeiro el 22 de julio para el encuentro juvenil en el que se espera la presencia de unos dos millones de fieles. Ante la visita, los militares y la Policía Federal montaron un plan de seguridad en el que se contemplan desde la hipótesis de "un lobo solitario" que intente agredir al Papa hasta un ataque químico contra los peregrinos, informó el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, general José De Nardi. Como parte de esos preparativos se inició hace dos semanas el Operativo Agata 7.

"El Operativo Agata 7 está cubriendo todas nuestras fronteras de casi 17.000 kilómetros para impedir la entrada de armas y drogas, es coordinado por el Ministerio de Defensa, con las Fuerzas Armadas", explicó Rousseff.

Señaló, por otra parte, que serán instaladas cámaras en los pasos fronterizos como los del sur brasileño por donde pasará el grueso de los jóvenes que vendrán del exterior para la jornada que tendrá como figura principal al Papa.

La jefa del Estado se refirió a la coordinación de tareas con los países con los cuales Brasil comparte fronteras problemáticas, como Colombia, en la región amazónica, y Paraguay, en el sur, que es considerado un corredor por el que ingresan armas y contrabando.