Jueves 16 de Septiembre de 2010
El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, lanzó ayer en Brasilia un plan de acción para prevenir y controlar la deforestación y los roces intencionales en la región de las sabanas del Cerrado, duramente afectada por los incendios causados por la sequía de los últimos meses en el país.
Esa región brasileña concentra un cinco por ciento de la biodiversidad del planeta y es también una de las más afectadas por la deforestación, ya que se concentra mayoritariamente en la región centrooccidental, la principal productora de granos del país.
Según el gobierno, la cosecha de granos en el Cerrado alcanzará unos 51 millones de toneladas en el período 2009 a 2010.
Las actividades agrícolas son las principales responsables de la destrucción del Cerrado, que hasta 2008 perdió el 47,84 por ciento de su cobertura vegetal, que originalmente ocupaba más de dos millones de kilómetros cuadrados, de acuerdo a datos del Ministerio de Medio Ambiente.
Los incendios intencionales, una práctica tradicional de la agricultura brasileña para preparar la tierra para el cultivo, están entre las principales causas de la deforestación.
La mayor parte de los incendios ocurridos este año en la región correspondieron al 56 por ciento de todos los casi 70 mil focos de fuego registrados en Brasil entre enero y comienzos de septiembre.
El plan de acción se basa en el adoptado con éxito para frenar la destrucción de los bosques amazónicos: contempla una mayor fiscalización de la región y un monitoreo constante a través de satélites.
En la Amazonia, esas medidas resultaron en una caída del 68 por ciento en los índices de deforestación, en los últimos diez años.
Por otra parte, además del combate a los deforestadores, el programa contempla incentivos a prácticas sostenibles de aprovechamiento económico de la región, así como beneficios fiscales para los que se dispongan a recuperar áreas destruidas.