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Brasil invertirá u$s 66 mil millones en nuevas carreteras y vías férreas

Brasilia. — El gobierno brasileño lanzó ayer un plan de concesiones para impulsar inversiones de más de 60.000 millones de dólares en carreteras y vías férreas, que busca estimular la...

Jueves 16 de Agosto de 2012

Brasilia. — El gobierno brasileño lanzó ayer un plan de concesiones para impulsar inversiones de más de 60.000 millones de dólares en carreteras y vías férreas, que busca estimular la economía y poner al día las desfasadas infraestructuras de transporte. El paquete, que otorga un papel preponderante a la iniciativa privada en la modernización del transporte, pretende impulsar inversiones de 133.000 millones de reales (unos 66.000 millones de dólares) en 25 años, de los cuales 79.000 (casi 40.000 millones de dólares) en los próximos cinco años.

La presidenta Dilma Rousseff dijo que las obras serán otorgadas en concesión a empresas privadas que se encargarán de la construcción, mantenimiento y administración de las vías. "Estamos iniciando una etapa inicial en la cual Brasil va a salir más rico y más fuerte", dijo Rousseff al dar a conocer la iniciativa. "Brasil tendrá finalmente una infraestructura compatible con su tamaño", agregó.

El plan prevé otorgar en concesión a empresas privadas la construcción o ampliación de 7.500 kilómetros de grandes carreteras, explicó el ministro de Transportes, Paulo Sergio Passos. Brasil tiene actualmente 5.200 kilómetros de carreteras nacionales bajo concesión.

Con este plan, el gobierno busca modernizar las desfasadas infraestructuras de transporte, en un país que acogerá la Copa del Mundo en 2014 y los Juegos Olímpicos en Río en 2016, e impulsar la economía, afectada por la crisis internacional y que se estima que crecerá menos de 2 por ciento este año. "Mi gobierno reconoce las asociaciones con el sector privado como esenciales para el crecimiento. (...) No estamos deshaciéndonos de patrimonio público, estamos haciendo asociaciones para ampliar la infraestructura del país (...), salvar una deuda de décadas de atraso y asegurar el menor costo logístico posible" para la población, dijo Rousseff. La presidenta, del izquierdista Partido de los Trabajadores que gobierna desde 2003, afirmó a los inversionistas que su país "ofrece grandes oportunidades, con ambiente institucional estable". "Las asociaciones que estamos proponiendo hoy son muy atractivas en términos de rentabilidad, riesgo y financiación", añadió.

Las peores rutas. La Confederación Nacional de la Industria aplaudió la iniciativa. "Muchas de estas obras estaban previstas, pero a largo plazo. La novedad es que se amplía la participación de la iniciativa privada y se aceleran las obras, es un cambio muy importante", dijo el presidente de la CNI, Robson Braga. Un estudio de la CNI asegura que Brasil tiene la peor infraestructura de transporte entre los grandes países emergentes como China, India, Rusia y Sudáfrica, y que tiene peor calidad de transporte que Chile, Argentina, Colombia y México.

Los economistas también celebraron las medidas, después de haber dicho por mucho tiempo que Brasil debía desatascar sus obsoletos caminos, puertos, líneas férreas y terminales aéreos si esperaba alguna vez liberar a la economía de los grilletes que la retuvieron por tanto tiempo. Los especialistas opinan que, en comparación con los últimos esfuerzos para incentivar el gasto del consumidor como la solución para el estancamiento del crecimiento, los proyectos de infraestructura pueden generar un beneficio de largo plazo mucho mayor. "Este conjunto de medidas, si se materializa, sería un esfuerzo muy positivo para tratar las restricciones en el potencial de crecimiento de largo plazo de Brasil", escribió Nick Chamie, analista de RBC Dominion Securities, en Toronto, en un reporte.

La deteriorada infraestructura no sólo ralentiza el movimiento de bienes y servicios, sino que eleva los precios: desde el combustible al espacio de almacenamiento hasta el costo laboral. Eso, a su vez, exacerba la batalla histórica de Brasil contra la inflación y le quita competitividad a las empresas brasileñas contra sus rivales extranjeros. Al hacer la comparación con China, donde el gobierno invirtió de forma rápida e intensiva en infraestructura, los proyectos que Brasil prometió seguir durante su reciente expansión se materializaron lentamente. Y por causa de la burocracia, de problemas legales y de costos que se salieron rápidamente de control, algunos de ellos nunca se materializaron. Como resultado, los bienes se demoran como mínimo el doble en recorrer la misma distancia que en China y en otros mercados más eficientes, según expertos en logística.

El gobierno prevé anunciar un plan parecido la próxima semana para puertos y aeropuertos. En febrero, otorgó en concesión por más de 20 años los tres principales aeropuertos del país, dos en San Pablo y uno Brasilia.

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