Sábado 15 de Enero de 2011
Las lluvias volvieron ayer a las zonas serranas del estado de Río de Janeiro, donde se temen nuevos deslizamientos de tierra, en tanto son 540 los muertos por la peor catástrofe natural del país, según fuentes oficiales. El último balance de Defensa Civil, difundido por la Agencia Brasil de Comunicación, indicaba que de ese total de víctimas, 246 correspondían al municipio de Nova Friburgo, 229 a Teresópolis, 41 a Petrópolis, 20 a Sumidouro y dos a San José do Río Preto. Funcionarios de ese organismo aclararon que el número de muertos puede ser mucho mayor, ya que hay localidades en la región serrana que quedaron aisladas por los temporales y aludes que comenzaron el 10 de este mes, con las que no hay comunicación, ya que están sin servicio telefónico.
En esas poblaciones también se interrumpió el suministro de electricidad, agua potable y gas, en tanto especialistas advertían ayer sobre el posible surgimiento de epidemias. En Teresópolis, donde la morgue estaba saturada de cadáveres, el alcalde, Jorge Mario Sedlacek, derogó una disposición que prohibía las inhumaciones nocturnas y ordenó a los empleados municipales enterrar los cuerpos ayer a la madrugada.
La medida se tomó debido a que en la morgue no había lugar para más cuerpos y algunos de éstos habían sido acumulados en un camión frigorífico, en iglesias y en comisarías.
También se cavaron 300 nuevas fosas en el cementerio local, ante la posible llegada de más muertos, en tanto bomberos, soldados, miembros de la Cruz Roja, voluntarios, médicos y policías buscaban centenares de desaparecidos en la región, según informó Defensa Civil.
El jefe de Defensa Civil de Teresópolis, el coronel Flavio Castro, dijo en rueda de prensa que las autoridades municipales tienen una lista de 25 personas dadas como desaparecidas, pero se considera que hay todavía más muertos por ubicar. La policía de esa alcaldía recibió denuncias sobre saqueos perpetrados anoche y esta madrugada en casas abandonadas, en tanto miembros de la Fuerza Nacional de Seguridad comenzaron a llegar a toda la zona serrana afectada, para dar apoyo a la policía de las cuatro comunas más afectadas por el temporal.
Anoche continuaban aislados los barrios de Campo Grande, Pessegueiros, Granja Florestal y Santa Rita, a donde los equipos de rescate aún no habían podido llegar. La zona de la tragedia, que se encuentra a unos 100 kilómetros de la ciudad de Río de Janeiro, soportó ayer lluvias que dificultaron el trabajo de los equipos de rescate. Barrios enteros continuaban bajo el lodo y existe desabastecimiento de agua y combustible, mientras personal de Defensa Civil estimaba que centenares de personas podían estar aún bajo los escombros.
"Todo temblaba"
En la empobrecida localidad de Campo Grande, en las afueras de la ciudad de Teresópolis, un muro de agua, barro y rocas del tamaño de pequeñas casas cayó por la ladera de un cerro, destruyendo más de 100 viviendas, dijeron residentes. “Todo comenzó a temblar. Todo sucedió en alrededor de cinco minutos”, dijo Anisio Siqueira da Silva, un hombre de 52 años cuya casa se mantuvo en pie porque está emplazada justo afuera del principal torrente de agua. En Nova Friburgo, un poblado rural colonizado por primera vez por inmigrantes suizos, murieron al menos 246 personas. En Petrópolis, que alguna vez fue la residencia de verano de la familia real brasileña, 41 personas murieron.