Boyé mostró por qué lo trajeron
No necesitó tiempo de adaptación para demostrar condiciones. Fue el mejor en el clásico.

Lunes 14 de Septiembre de 2015

Lucas Boyé (19 años) demostró que son puras habladurías que un jugador necesita de un tiempo de adaptación para insertarse adecuadamente en un equipo. El delantero cerró el martes a la tarde su incorporación a préstamo a Newell’s, realizó apenas un par de entrenamientos en Bella Vista, aunque el técnico Lucas Bernardi desafió a los postulados no escritos y lo mandó igual a la cancha. Tampoco tuvo tiempo para automatizar movimientos colectivos ni conocer más en detalle a sus nuevos compañeros. Mucho  menos para impregnarse del smog que habitualmente se respira cada vez que están cara a cara Central-Newell’s o viceversa. Lo cierto es que la única certeza que se tenía del pibe hasta ayer era que estaba en condiciones de jugar el clásico, como bien declaró en la nota de bienvenida que le concedió a Ovación el mismo día de su llegada.
Y realmente demostró su valía con una actuación más que aprobada. Que le alcanzó para erigirse en la figura del clásico rosarino porque fue el jugador más claro que mostró el partido. Su juego fue una permanente descarga para oxigenar a su equipo, sobre todo en esos momentos en los que Newell’s se emboscó contra el arco de Unsain más por decisión propia y no porque Central lo haya arrinconado.
También merece un elogio cuando se movió sin que se le cayeran los anillos de Llanero Solitario. Es que no gozó de la compañía de Maxi Rodríguez, pero igual se encargó de hacerle jugar a Javier Pinola uno de los peores partidos desde que llegó en Central. El defensor canalla casi nunca lo pudo anticipar y Boyé con su buena técnica lo dejó más de una vez pagando.
Hasta protagonizó la jugada más clara que tuvo Newell’s en el segundo tiempo cuando se le escapó a Pinola y sacó un zurdazo que se metía en la ratonera de Caranta. La estirada y posterior respuesta del arquero le impidió vestirse con el traje de héroe de la tarde en el Gigante.
Como era de esperar, con el paso de los minutos su influencia empezó a darle paso al cansancio. Y ahí se vio una versión más estática de su juego. Aunque lo mejor suyo ya se había visto. Le alcanzó para mostrar credenciales y presentarse ante la sociedad rojinegra que siguió el partido por televisión.
A la hora de las declaraciones tampoco fue altisonante. Bien a tono con la sensación con la que llegó. Silbando bajito pero haciéndose notar: “Fue importante que Newell’s no perdió el clásico. Hicimos un buen planteo. Terminé bastante cansado, pero en estos partidos hay que dejar todo porque son especiales. Me voy contento con mi debut, aunque sé que tengo cosas por mejorar”, dijo sabiendo que había hecho bien los primeros deberes.