Domingo 25 de Julio de 2021
Las empresas de tecnología viven un verdadero boom en Rosario, ya que la pandemia potenció un proceso que se venía desarrollando y generó que hoy haya más puestos laborales disponibles que trabajadores formados para ocuparlos. Se trata definitivamente del rubro más dinámico en la actualidad, con más de 200 firmas presentes en la ciudad, y las perspectivas indican que seguirá creciendo de forma sostenida durante los próximos años.
Si bien aún es pequeño en la ciudad, el sector creció mucho en el contexto de las restricciones y hoy en el Polo Tecnológico de Rosario hay unas 110 compañías socias de base tecnológica y biotecnológica que absorben rápidamente a cualquier joven que cuente con estudios de informática y programación, pero en la ciudad un mapeo grueso arroja que las firmas duplican el número.
"Más que cantidad, Rosario es fuerte en la diversidad, hay muchísimas empresas que atienden distintas verticales y complejidades de negocios, y eso es lo que la hace atractiva", explica Ignacio Sanseovich, presidente del Polo Tecnológico Rosario (PTR). Un gran porcentaje tiene que ver con el diseño y desarrollo de software para todas las industrias. El componente de la tecnología vinculada al agro viene creciendo fuertemente, así como la aplicación en lo que se denomina "industria 4.0". Las llamadas "fábricas de software" también vienen creciendo y no paran de generar puestos de trabajo.
La tecnología ha tomado una relevancia muy grande y se necesita de personas formadas para que lleven adelante la transformación que tuvieron que hacer las empresas. "El sector está fuerte y hay una muy buena oferta, que tiene que ver con la calidad de profesionales que hay en Rosario, por el nivel académico y universitario, y también porque el ecosistema viene creciendo mes a mes. Hay empresas muy grandes radicadas en la ciudad y eso no es casualidad", explicó Sanseovich.
La pandemia lo afectó positivamente y hoy el rubro tiene más proyectos que personas disponibles para trabajar. "Principalmente, la brecha es una cuestión de ritmo de ingreso y egreso de las carreras que capacitan esa mano de obra. Entonces entra en juego formar productivamente, que es uno de los ejes que planteamos desde el polo para alinear la oferta académica a las necesidades del sector productivo", apuntó el director de la cooperativa Tecso.
En el campo local hay una gran diversidad de tamaños: empresas pyme que atienden con 10 empleados, multinacionales que tienen un área específica y otras que emplean 200. Varias trascienden las fronteras nacionales y se extienden a otros países, porque crecer es relativamente accesible: no hace falta montar una fábrica ni mucho equipamiento para instalarse, solo se necesita la computadora y el programador o analista para prestar servicios.
Cambio de ritmo
Hoy todas las empresas que prestan servicios de tecnología corren detrás de la cantidad de proyectos que tienen. Están desbordados, no pueden encontrar profesionales y tienen un montón de puestos de trabajo sin cubrir. El último relevamiento del observatorio del PTR arrojó que hay entre 450 y 500 puestos sin ocupar solamente en sus 110 empresas.
Esto se debe a que lo que se entendía como sistemas, la carrera que generaba los profesionales que terminaban trabajando en estas empresas, ofrecía dos posibilidades tanto en la Universidad Nacional de Rosario (UNR) como en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN): ser analista en sistemas (3 o 4 años) o ingeniero en sistemas (5 a 6 años), lo que convertía en algo largo el tiempo de conversión de alguien que empieza a estudiar hasta que se transforma en un profesional junior, que es el primer escalón que se incorpora a las empresas.
"El tiempo que se necesita para egresar en las carreras que forman a las personas que van a terminar trabajando en las empresas tiene una velocidad totalmente distinta a la que necesita el mercado", apuntó Sanseovich. Para alinear eso se están haciendo capacitaciones online y algunas tecnicaturas que bajan la cantidad de años. Por ejemplo, la UNR lanzó junto al municipio y el Ministerio de Trabajo de Nación una capacitación de 7 meses en la que se inscribieron 600 personas. Dato no menor: el 40 por ciento de los inscriptos fueron mujeres. Es probable que la experiencia tenga una réplica.
También irrumpió una serie de cursos online y plataformas, escuelas digitales donde se aprenden tecnologías puntuales y específicas, aunque no tengan reconocimiento universitario. "Esta industria tiene un componente de autoaprendizaje muy grande. Hoy hay muchísimas plataformas para capacitación con un nivel excelente para poder ir metiéndose en lo que es programación, análisis, metodologías ágiles. Hay mucho material al alcance de un clic y muchas veces gratuito", reveló el ingeniero en sistemas.
Madurez
En el rubro es muy común que los alumnos trabajen mientras terminan los estudios y son muy pocos los que se gradúan sin haber hecho algún tipo de experiencia laboral previa. "Hoy estudiar una carrera relativa a tecnología es garantía de tener un puesto de trabajo. Obviamente después cada uno se irá especializando en la tecnología, en el rubro y sector que más le interesa", manifestó. El ingresante tiene un ingreso promedio de 70 a 75 mil pesos, lo que aumenta significativamente en la medida en la que se demuestre experiencia en distintas tecnologías o lenguajes de programación.
En relación a la cuestión de género, Sanseovich afirma que es una industria muy predominante en cantidad de hombres, en una de proporción de 7 de cada 10 trabajadores, pero señala que hay una intención del sector de incorporar cada vez más mujeres al rubro. "Hay empresas que son muy intensivas y buscan la paridad. A otras aún le cuesta. Es algo que se viene reconvirtiendo y hay muchos estudiantes mujeres entrando en las carreras", dijo.
En cuanto a perspectivas, destacó que "una es regular el crecimiento y que se siga alcanzando una madurez como industria, la tercera más poderosa en facturación del país, detrás del agro y la automotriz". En ese sentido, remarcó que es un sector que "tiene la capacidad de generar puestos de trabajo de calidad, de alta formación", y analizó que esa tónica de crecimiento seguirá, y no es circunstancial. "Se sigue creciendo en capacidad de exportación, las empresas trabajan para afuera y con equipos de otros lugares", cerró.
El éxodo a empresas extranjeras
En la actualidad muchos programadores argentinos trabajan directamente para el extranjero y a las empresas grandes nacionales les cuesta competir con los sueldos en dólares que ofrecen. Existen firmas locales que tienen modalidades de pago para depositar parte del sueldo en divisas norteamericanas en cuentas del exterior de forma legal, pero no es suficiente. "La industria local no puede retener a los que saben inglés, porque la diferencia de sueldos es grande, y esa gente luego termina evadiendo muchos impuestos cobrando afuera y trayendo el dinero al país con diversas estratagemas", comenta Martín, rosarino que trabaja para una compañía estadounidense desde hace años.
Es una situación compleja, que viene pasando hace tiempo, pero la pandemia y el trabajo a distancia lo profundizó. Muchos que no se animaban a dar el salto para trabajar para una empresa que no conocen y solo contactan por videoconferencia comenzaron a verlo como posibilidad, y el fenómeno viene creciendo fuerte. Desde lo económico es una competencia difícil, porque los valores con la tasa de cambio del dólar actual se hacen imposibles de cubrir desde el plano local: por más que una empresa exporte, se va de los rangos de lo que pueden pagar, y el éxodo es inevitable.