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Bonfatti iniciará un diálogo político por la reforma constitucional

"Juré por esta Constitución y no tengo pero tampoco tendré reelección". Con esa frase el gobernador Antonio Bonfatti despertó uno de los últimos de los 45 aplausos que cosechó ayer su...

Jueves 02 de Mayo de 2013

"Juré por esta Constitución y no tengo pero tampoco tendré reelección". Con esa frase el gobernador Antonio Bonfatti despertó uno de los últimos de los 45 aplausos que cosechó ayer su discurso de apertura de sesiones ordinarias de la Legislatura, y también instó a que se reforme la Constitución provincial. Una exhortación convertida en un clásico de los mensajes del 1º de Mayo que repitieron Carlos Reutemann, Jorge Obeid, Hermes Binner y —ayer— Bonfatti, a quien parece haberle ido mejor que a sus antecesores al estar de los escasos rechazos categóricos que provocaron sus palabras (ver aparte).

"Todo gobierno es al mismo tiempo mayoritario y transitorio. Somos conscientes de esa transitoriedad, por eso no trabajamos para perpetuarnos sino porque —simplemente— queremos transformar la provincia de Santa Fe. Por eso quiero comunicarles que, una vez finalizado el proceso electoral, vamos a retomar el diálogo para avanzar hacia la reforma de nuestra Constitución. Quiero dejar, no obstante, algo muy claro una vez más: he jurado por una Constitución y la voy a respetar; no tengo, pero tampoco tendré, reelección", redobló ayer el mandatario.

Por escasos minutos el gobernador sorteó la suave lluvia otoñal que signó el mediodía capitalino. Como es de estilo, una delegación de bienvenida de senadores y diputados lo recibió en la explanada y lo escoltó al recinto. Allí se cantó del Himno Nacional, que fue entonado por el Coro Polifónico Provincial, cuyo aniversario celebró con su presencia en el lugar.

El aplauso más extendido que bajó desde las gradas colmadas de funcionarios y seguidores coincidió con otra enfática afirmación del mandatario: "El pueblo de la provincia de Santa Fe tiene que tener la plena seguridad de que este gobierno es y será un enemigo declarado del narcotráfico". Además, prometió que "si dentro de la institución policial encontramos casos que actúen en un sentido contrario, seremos implacables al aplicar la sanción que corresponda, porque pocas cosas atentan tanto contra la convivencia como que los delitos los cometan quienes tienen la obligación de evitarlos".

Instantes previos había aseverado que "la seguridad democrática es un objetivo central" de su gobierno y rechazó que Santa Fe fuera "esa provincia tenebrosa que algunos medios presentaron ante la opinión pública". En este punto dijo algo que algunos opositores interpretaron como una versión light de autocrítica: "Vengo a decirles como gobernador que este gobierno aprende de los problemas y los enfrenta, porque un buen gobierno no es el que no enfrenta dificultades sino el que sabe cómo resolverlas".

Al menos dos de los aplausos fueron unánimes. Oficialistas y opositores batieron palmas con ganas cuando Bonfatti se apartó del texto escrito para expresar "el más enérgico repudio del gobierno provincial al ataque que sufriera ayer la casa de Keka Kofman (Madre de Plaza de Mayo en cuya vivienda pintaron consignas agraviantes) y decirles a los violentos, a los intolerantes, que no nos intimidan y que en Santa Fe no hay lugar para ellos".

El otro llegó luego de que el gobernador exaltara su "política de jerarquización del empleo público y del crecimiento del salario real de los trabajadores" y rindiera homenaje al recientemente muerto dirigente de UPCN Alberto Maguid, a quien recordó como amigo y destacó su "incansable labor de dirigente político que sufrió persecuciones, cárcel, pero que dedicó su vida a los trabajadores y a su organización; que buscó permanentemente el diálogo y el consenso". En su nombre saludó a todos los trabajadores de la provincia en su día.

Una hora y cuarenta minutos duró la lectura del discurso. Fue el más largo de la última década. Un esfuerzo que mitigó con tres grandes vasos de agua pero que lo puso al borde de la afonía en más de una ocasión. Y que, a posteriori, en las evaluaciones de rigor resultó menos criticado de lo esperado por la oposición, que en general lo consideró bueno.

"Extraordinario", dijo el senador peronista Alberto Crossetti, aunque le hubiera gustado que diera "más detalle en el monto de obra pública". Para Silvia De Césaris fue "bueno que admita lo que veníamos sosteniendo en materia de inseguridad y narcotráfico, y por eso vamos a apoyarlo en eso, en salud, trabajadores y educación". El obeidista Mario Lacava fue implacable: "Aparentó ignorar que hay una deuda flotante de casi 2.000 millones de pesos que condiciona la acción de gobierno".

La palabra más repetida por Bonfatti fue "inclusión". Pero a lo largo de la lectura, sin nombrarlo, se diferenció del gobierno nacional: Por ejemplo cuando dijo: "Nuestro gobierno está plenamente comprometido con la independencia del Poder Judicial, y nuestros actos son testimonio de ese compromiso".

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