Boliche sin autorización
A través de esta carta, gracias a La Capital ejerzo mi derecho a réplica como vecino de calle Laprida al 500 contra la opinión de una señorita de nombre Julieta (página 3 del diario del 11-07-2011) donde esta persona intenta desdecir la noticia publicada...

Lunes 18 de Julio de 2011

A través de esta carta, gracias a La Capital ejerzo mi derecho a réplica como vecino de calle Laprida al 500 contra la opinión de una señorita de nombre Julieta (página 3 del diario del 11-07-2011) donde esta persona intenta desdecir la noticia publicada acerca de la clausura de un boliche ilegal en calle Laprida 559 mediante la actuación de la GUM en cumplimiento de una denuncia de un grupo de vecinos entre los que me cuento. La señorita Julieta intenta deslucir la actuación de la GUM (modelo de corrección y eficacia en este caso), alegando que lo que encontró la GUM allí la madrugada del pasado sábado 10 de julio fue prácticamente una fiestita de jardín de infantes. Intenta tomarnos el pelo a vecinos que venimos denunciando lo que pasa en ese inmueble desde hace meses, todo lo cual se halla fundado en un expediente municipal. Dicha denuncia está suscripta por varias familias linderas a Laprida 559, contando con innumerables testigos de todos los edificios cercanos. Que la señorita Julieta pretenda hacer creer que en ese lugar se reunieron ocasionalmente unos 30 chicos a tomar la leche y comer una torta es infantil, pero peor, es de una mala fe que agrava la actitud de los moradores del lugar que en aras de actividades artísticas o culturales (seguramente valiosas), terminan montando en el lugar una sala de espectáculos y local bailable sin habilitación ni medidas de higiene, seguridad, sonorización y respeto de terceros. La GUM actuó a partir de la denuncia y si el pasado 10 de julio sólo encontró 30 personas, es porque ya hacía dos semanas que tenía un punto fijo de control en la puerta del local, lo cual tuvo sobre aviso a los moradores. Si el control se hubiera hecho sorpresivamente un mes atrás, hubieran encontrado a cien personas bailando y escuchando música en vivo a las cinco de la mañana, situación que era normal (—) viernes y sábados, con entrada de $ 15 y venta de bebidas, todo lo cual se avisaba por Facebook. En ese inmueble, hace 20 años funcionó un boliche bailable (La Sal) que fue clausurado por la Municipalidad, ya que no tiene salida de emergencias, se trata de un sótano con una sola vía de ingreso y salida: una escalera de metal, alta, sinuosa y estrecha. No hace faltar agitar fantasmas (Cromañón) para saber de qué hablamos. Por supuesto que el local de Laprida 559 no tiene habilitación. Pero es mi deber contradecir las manifestaciones de la señorita Julieta y remitirme a las actuaciones en marcha, agradeciendo a la GUM, su eficacia, gracias a la cual, los vecinos de calle Laprida al 500 hemos vuelto a dormir.
 

Marcelo Scalona,
DNI. 14.736.346