Edición Impresa

Bioeconomía: el salto de la ciencia a los negocios

La región busca un lugar de liderazgo en este nuevo modelo económico con fuerte anclaje en la innovación y el conocimiento. Tiempo e inversión son la clave para el despegue.

Domingo 06 de Enero de 2013

El sector biotecnológico de la Argentina facturó 3.200 millones de pesos según el último reporte sectorial correspondiente al período 2008-2009, un monto que representa menos del 10% de lo que acumuló una sola empresa de biotecnología de los Estados Unidos en el mismo lapso. Sin embargo, las compañías de este sector en el país y puntualmente en la región de Rosario no están lejos de posicionarse a la altura de los clusters biotecnologícos del primer mundo.

   En el estado de Massachusetts se encuentra uno de los polos biotecnológicos (principalmente enfocado a la biofarma) del Estados Unidos. Cuenta con 500 empresas (4 veces más que el total de las del sector en Argentina y su promedio de empleabilidad es 40% superior a la media nacional norteamericana y los sueldos son un 90% superiores.

   Pero la realidad norteamericana no parece una quimera para Rosario y la región, que logró sentar las bases para el desarrollo de un nuevo modelo económico con un fuerte anclaje en la biotecnología. Así lo entiende Guillermo Vidal, marketing manager de la firma Bioceres, quién aseguró que “en Rosario tenemos oportunidades para insertarnos en esta nueva realidad”.

Un nuevo concepto. Esa realidad a la que hace referencia Vidal es la de la bioeconomía, un concepto nuevo para muchos, pero que en cuestión de años puede cambiar el paradigma económico mundial y derramar muchos frutos en nuestra región. “La bioeconomía refiere a un nuevo paradigma económico donde el conocimiento de los genes es el eje fundamental para la generación de riqueza y desarrollo económico y social de las regiones que lo sepan aprovechar”, explicó Vidal y añadió: “Quién eduque a su gente para innovar y patentar esas creaciones, tendrá la oportunidad de tener un papel dominante en la economía. Rosario tiene esa oportunidad”, dijo.

   Por otra parte, consideró que “se necesitan muchas más acciones y recursos de los que tenemos hoy en día aunque el principal determinante es que Rosario tiene políticas que apuntan a proyectarnos como una biociudad”.

   Los conceptos que Vidal desarrolla son parte de un estudio realizado para su título de grado de la Licenciatura en Comercio Internacional cursado en la Universidad Abierta Interamericana (UAI) en el cual señala que el futuro aparece como beneficioso para la región. No obstante, el especialista remarcó que para alcanzar ese lugar clave en la economía “necesitamos recursos económicos, que existen, pero tienen que aplicarse a este negocio que es bastante particular, porque el desarrollo de un producto o una tecnología que esté basada en la biotecnología necesita mucho dinero durante varios años, que es el tiempo de desarrollo”.

Otros tiempos. El tiempo en que se gesta un nuevo desarrollo biotecnológico no se puede calcular con determinación, pero se estima que entre 5 y 12 pueden ser los años que transcurran antes que esa innovación se pueda insertar en el mercado. “Se necesitan muchos recursos para generar start up en un desarrollo para que pueda llegar al mercado. Y después se necesitan recursos humanos capacitados, científicos”, dijo.

   Sobre el nuevo modelo de negocio, Vidal precisó que nació ya con la premisa de que se necesita invertir mucho dinero, sabiendo que pasa mucho tiempo antes de que se inserte en el mercado y eso a las empresas, instituciones o institutos les genera un riesgo. “Hoy por hoy, nos encontramos con un modelo diferente de negocio con distintas etapas el desarrollo. La particularidad que tenemos que comprender es que si realizamos inversiones en biotecnología y generamos recursos humanos que puedan llegar a desarrollos que puedan ser patentados y vendidos al mercado, no sólo las ganancias serán elevadas, sino que además estaremos aportando muchos beneficios a la sociedad en su conjunto, además de lograr ubicar a la región en el centro de la economía que se viene”, agregó el investigador.

   La clave “está en hacer los desarrollos, generar la tecnología, los clusters o conglomeración de empresas tecnológicas que se dediquen a la investigación y desarrollo para después salir a capturar los beneficios”, agregó.

El polo local. En relación a esto, Rosario cuenta actualmente con 8 empresas —entre las que se encuentra la público privada Indear Bioceres— las cuales forman parte de las 120 que hay en todo el país dedicadas a la investigación en biotecnología.

   “En el estado de Massachusetts hay 500 empresas. Es decir, un estado de Estados Unidos tiene cinco veces más la cantidad de empresas que tiene nuestro país. La diferencia es todavía grande y tenemos que trabajar para que esa brecha entre un país y el otro desaparezca”, dijo convencido el especialista.

   De este modo, si bien en Rosario hay un interés por no dejar escapar esa oportunidad, aún falta desarrollo. “Los diferentes actores responsables deben comprometerse en este proceso. La ciudad dio pasos muy importantes ya, no sólo con las definiciones conceptuales de la ciudad que queremos, sino apostando con infraestructura”, dijo Vidal y recordó que en el predio del Conicet a fines de 2013 se inaugurarán tres nuevos edificios abocados a investigación y el desarrollo.

   “Esta es otra pauta clara de que realmente queremos ir por el camino de la bioeconomía lo son las políticas del Ministerio de Ciencia y Tecnología”, puntualizó Vidal.

   Por otra parte, señaló que “hay grandes oportunidades que aprovechar porque Rosario tiene una buena posibilidad no sólo por los edificios que se construyen para la ciencia o los conceptos con los que se piensan a la ciudad, sino porque además será la única ciudad de Latinoamérica en contar con un doctorado internacional en Biociencias Moleculares y Biomedicina logrado entre la Universidad Nacional de Rosario y la Universidad Georg-August de Göttingen de Alemania”.

Un desafío urgente. Consultado sobre el futuro de la región en caso de no avanzar hacia el nuevo paradigma de la bioeconomía, Vidal fue contundente: “Si no se encamina hacia esta tendencia, se convertirá en una sociedad más pobre; porque una sociedad que no eduque a su gente, que no genere las bases para que este tipo de empresas puedan desarrollarse e investigar y tener productos en el mercado, no va a tener ninguna chance de competir con otras empresas que han invertido y tomado las decisiones correctas apostando al futuro. Así de determinante. No habrá lugar para ellos en la economía mundial”, sentenció.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS