Bicisendas: una línea divisoria
Las bicisendas, ese elemento de cosmética ciudadana con que el gobierno municipal de la ciudad pretende convertir a la nuestra en la Amsterdan argentina, representan, a mi humilde entender de vecino de la ciudad, una línea divisoria.

Lunes 25 de Marzo de 2013

Las bicisendas, ese elemento de cosmética ciudadana con que el gobierno municipal de la ciudad pretende convertir a la nuestra en la Amsterdan argentina, representan, a mi humilde entender de vecino de la ciudad, una línea divisoria. Pero esa línea divisoria no divide los espacios de tracción a sangre de los de tracción a combustible, sino que mucho más allá separa al gobierno municipal de las verdaderas necesidades de su pueblo. Señora intendenta, con todo el respeto que su investidura me merece, ¿usted cree que las necesidades prioritarias del pueblo de Rosario pasan por una (o infinitas) bicisendas? ¿Cree usted estar escuchando las necesidades de la gente? ¿No le parece que lo que los rosarinos estamos pidiendo a gritos pasa por otra “senda”? Toda la ciudad está pidiendo seguridad en las calles, seguridad para los taxis, seguridad para los choferes del transporte público, seguridad para ejercer nuestro derecho a circular libremente, y usted sólo nos responde con una bicisenda. No obstante, si su preocupación pasa por el caos del tránsito en la ciudad, no olvide que usted cuenta con una poderosa herramienta para solucionarlo y me apresuro a aclarar que no me refiero a multas, se trata del transporte público automotor. Aumente la frecuencia, diversifique los recorridos y baje el precio. Con esa simple medida, sólo a un loco se le ocurrirá moverse por la ciudad en automóvil particular, exponiéndolo a los baches, “trapitos” y demás problemas.

Jorge Colaccini