Sábado 19 de Febrero de 2011
Como integrante de un equipo de profesionales independientes que estamos de acuerdo con el fomento del uso de bicicletas expresamos nuestra preocupación cuando presenciamos discusiones, totalmente evitables, donde todos tienen un poco de razón. La idea de incluir la bicicleta en el trazado urbano tiene dos objetivos. Uno, concentrar ese tipo de transporte en carriles exclusivos para evitar interferencias. El otro, el más importante en la actualidad, es reducir el uso del automóvil en zonas céntricas. Las bicisendas sólo solucionan lo primero pero en nada aportan a lo segundo. Bastaría con preguntar a todo ciclista ¿qué dejó de usar al tomar la bici, el ómnibus o el automóvil? Creo que el 99 por ciento diría lo primero. Conclusión: no hemos reducido en nada el gran problema. Sólo hemos metido más confusión en la misma selva. Una solución efectiva, si bien un poco compleja, sería fomentar la creación de playas de estacionamiento en la periferia del centro donde a los automovilistas se les entregue, en comodato, una bicicleta para hacer sus diligencias. De esa forma si, por cada bicicleta que veamos en el centro podríamos decir "un auto menos" que nos estorba.
Ricardo Gómez Kenny
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