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Bernardi: "En este Newell's yo no podría jugar bien sin el sustento del equipo"

Hace tiempo que la discreción y la serenidad forman parte del estilo de vida de Lucas Bernardi. Por eso no fue caprichoso que la entrevista a solas con Ovación se desarrollara en su departamento rosarino.

Sábado 28 de Septiembre de 2013

Hace tiempo que la discreción y la serenidad forman parte del estilo de vida de Lucas Bernardi. Por eso no fue caprichoso que la entrevista a solas con Ovación se desarrollara a las dos de la tarde en el amplio living de su departamento rosarino. Es que a esa hora, el sosiego que transmite el lugar parece a la medida de la calma con la que habla el capitán de Newell's. Esa tranquilidad es la que lo acerca a un hombre reflexivo. Al que le gusta sentirse reflejado. Representado por sus sentimientos. Las imágenes que transpiran sus respuestas se tiñen de rojo y negro. Se ajusta al paradigma del jugador que es fiel a una camiseta con la que difícilmente le hubiera podido ir mejor. A esta altura de su carrera tiene asumido que hay vías de llegadas al público que jamás transitará. Lucas nunca fue de provocar guerras subterráneas. Tampoco de operar con la demagogia para ganarse el favor de alguien o para hacerse el desentendido. No lo hizo cuando la ciénaga de las críticas, muchas veces morbosas, por aquel recordado caso de doping positivo pusieron a prueba su capacidad de superación. Menos lo hará ahora para sacudirse de los elogios que le caen encima por su participación estelar en el equipo campeón de Gerardo Martino o por su marcada influencia en el Newell's actual que es puntero de la mano de Alfredo Berti.

— ¿Ahora sos mejor jugador que en tu anterior etapa en Newell's?

— No creo que sea mejor jugador. Lo que sí reconozco es que el equipo me permite jugar bien y como ahora corro menos necesito mostrar otras cosas de mi juego para sostenerme en este equipo. Cómo juego ahora se parece más a cómo lo hacía en las inferiores de Newell's y no a mi etapa en la que debuté. En las inferiores nadie me veía. En ese momento jugaba de ocho y el diez era Scaloni. Y como seis meses antes de llegar a la primera se necesitaba un volante central, Tatín Donsanti me puso de cinco y ahí quedé. Debuté en esa posición y tenía que andar bien para jugar. Por eso llegué a la primera como cinco.

—¿Te sentís el Verón de Newell's?

—No quiero hacer nombres. En este Newell's cada jugador tiene un rol que cumplir y a mí me toca ser el encargado de dar el pase hacia atrás, frenar el juego cuando el partido lo pide o acelerar. Hay momentos en la carrera de un jugador donde la experiencia te acerca más a lo que pide una jugada. Te permite saber cuándo debés hacer algo en beneficio del equipo.

—¿Te destacás más por el estilo de juego del equipo?

—Lo que pasa es que este equipo potenció mi juego. Por ejemplo, cuando llegué en el 2009 con Sensini, la gente de Newell's pensó que se iba a encontrar con el jugador que se había ido a Europa. En ese momento el hincha no se sentía reflejado con lo que yo le entregaba en la cancha. Y claro que era otro. Si hubiera sido el mismo hubiese sido muy mediocre de mi parte. Pero el Bernardi de la etapa de Sensini también intentaba dar pases como ahora y se equivocaba tanto como ahora. Reconozco que aquel equipo era un poco más defensivo y tal vez eso no me permitía destacar tanto. Este Newell's potenció mi juego. Muchas veces no necesitás del equipo para jugar un buen partido porque corrés, porque tu energía te dura 120 minutos, porque te tirás al piso o la recuperás. En este Newell's yo no podría jugar bien sin el sustento del equipo. A mi edad y por la manera que tengo de jugar, necesito que el equipo me haga jugar bien. Si no juega bien, yo no juego bien. La estructura colectiva potenció a todos estos jugadores. Es un momento en donde no necesariamente las individualidades tienen que jugar diez puntos para que el equipo se sostenga. Al contrario. Con una estructura buena, todos jugamos bien.

—¿Por qué seguís jugando?

—Porque disfruto estando en este equipo. Me siento muy cómodo con el grupo. Si no fuera así, ya hubiera dejado de jugar. Disfruté muchísimo el año y medio que estuvimos con Martino, y sigo disfrutando ahora con Berti. Cuando volví al club había otras prioridades. Si bien tuvimos la chance de pelear el campeonato con Sensini, lo hicimos con otro estilo. Ahí teníamos que sumar puntos y todos debíamos dar una mano en lo institucional. Quiero destacar el trabajo de Sensini. Armó un equipo competitivo que peleó el campeonato en 2009 y participó de la fase preliminar de la Libertadores contra Emelec. Era una lucha constante. En cambio hoy el objetivo es otro y por eso me permito disfrutar más de lo que estoy viviendo. Si no fuera así, la verdad es que me quedaba en mi casa. No sólo se dieron los resultados, también disfruto del grupo que se formó. Tenemos un vestuario en el que se dicen las cosas en la cara, se habla de fútbol, tenemos autocrítica y nos divertimos en los entrenamientos. Todo eso me hace tener ganas de ir a practicar. Cuando no lo sienta así, me voy a mi casa. En algún momento estuve a punto de retirarme.

—¿Este Newell's juega solo?

—Hay cosas que se sabían que iban a decirse tras la ida de Martino y, sobre todo, luego de que el equipo se consagrara campeón. Es obvio que este equipo tiene un libreto aprendido, tenemos una idea de juego que no la queremos modificar. Nos resulta cómodo jugar así. En este momento Berti demostró su inteligencia para saber que todo eso está, pero que cuando hay que ajustar algo se ajusta. El equipo arrastra cosas del proceso anterior, pero también hay algunos aspectos que se ven que son nuevos y pertenecen a este proceso de Berti. Es difícil en seis u ocho fechas mostrar el pensamiento de un entrenador sobre todo cuando hay una idea tan clara como la nuestra.

—¿Coincidís con los que piensan que Newell's jugaba tan bien porque el técnico era Martino?

— Y... fue el que dio la idea y los jugadores la sostuvimos. Ahora está Berti que también la sostiene. Cuando Martino nos dijo cuál era la mejor manera de jugar, reconozco que se dudó porque en ese momento el equipo no le ganaba a nadie. Eso también hay que decirlo. Después de Sensini, no le ganábamos a nadie. La verdad es que creíamos que jugando así íbamos a ganar menos que antes. Pero Martino nos convenció, consolidó una manera de jugar y ahora hay que sostenerla en el tiempo para darle continuidad.

—¿El Newell's que salió campeón fue el mejor equipo que integraste?

—Fue el que mejor jugó. Disfruté muchísimo de ese equipo. El grupo también se sentía a gusto jugando de esa manera. Eso no lo viví nunca. Ahora también la paso bien, pero este proceso de Berti es diferente porque recién se está iniciando.

—¿Qué hubieras pensado si el sucesor de Martino era un entrenador con una idea de juego diferente?

—Creo que hubiera sido una equivocación. El acierto fue haber contratado a un técnico con la misma idea que Martino. No tiene sentido modificar algo que te estaba dando resultados. Igual, hay detalles en lo que nos pide Berti que con el tiempo se van a apreciar mejor.

—¿Te generó alguna duda la designación de Berti?

—No, lo que quería era un entrenador que sostuviera la idea de Martino. No importaba si tenía uno o mil partidos encima. Lo importante era la idea y vino un técnico que piensa como el Tata. Los que generábamos más dudas éramos nosotros. Teníamos que demostrar que queríamos seguir por el camino que nos llevó a ser campeones. Y lo estamos demostrando porque en ocho fechas seguimos arriba.

—¿Este equipo tiene menos elaboración de juego que el campeón?

—Por momentos sí. Contra Racing, por ejemplo, después del gol de Maxi cerramos el partido. Contra Rafaela lo mismo. Con el Tata el equipo seguía buscando más situaciones de gol.

—Guzmán tampoco sale siempre jugando corto de abajo.

—El tema es si salir jugando significa dar un pase de tres metros o también es un paso de quince. Si el rival te presiona cerca de tu área, el Patón está obligado a dar un pase largo y eso también es iniciar una jugada. Este grupo siempre está en permanente búsqueda de alternativas para resolver las situaciones que te propone el juego. Eso lo hablamos entre nosotros y nos preguntamos por dónde nos conviene jugar el partido. Nada de lo que hacemos es por azar.

—¿El hecho de que Berti sea un técnico debutante hace que tengas más participación a la hora de marcar situaciones del equipo que en la etapa anterior?

—Tengo una participación normal. La que puede tener un jugador experimentado con el técnico. Con el Tata también se intercambiaban opiniones por situaciones del equipo.

—¿Hablaste con los más jóvenes para que no se marearan tras la obtención del título?

—Se habló del tema. Pero hay un grupo inteligente y los chicos tienen ganas de aprender. Está claro que aquel que no piensa así queda en el camino. Los chicos entendieron que no se puede vivir de lo que pasó, el título es estadística pura.

—¿Te molestó la manera en la que se fue Urruti?

—Son decisiones que tomó el jugador y el club. Por suerte tenemos un grupo de jugadores muy abierto, que pregunta y consulta. Cada uno toma las determinaciones que más cree conveniente para su carrera. Maxi se quiso ir y se fue. No sirve quedarse en un grupo si no te vas a sentir bien. Nosotros no podemos meternos en eso.

—¿Te estás preparando para ser el técnico de Newell's?

—Me gustaría ser el técnico de Newell's, pero todavía disfruto ser jugador. Hoy mi cabeza está puesta como jugador. Me preparo para ser técnico en detalles, voy viendo, pero todavía no tengo ni siquiera un cuerpo técnico armado. Mi mente está en seguir jugando. Antes de tomar la determinación de ser técnico, tengo que tomar una decisión más importante y es la de dejar de jugar.

—¿Hasta cuándo vas a jugar?

—No lo sé. Tengo 36 años (ayer los cumplió ). Lo mío es el día a día. Mientras tenga ganas de seguir entrenando y disfrutando voy a seguir. Lo que analizo es si estoy en condiciones de competir con un chico de veinte. Cuando sienta que me está alcanzando y me gana el lugar, ahí me tengo ir.

—¿Te llevás bien con la dirigencia de Newell's?

—Tengo una relación normal.

—¿Qué significa tener una relación normal?

—Hoy no tengo la misma relación con respecto a cinco años atrás.

—¿Es más fluida ahora?

—No, es menos fluida. El contacto es el mismo, pero antes estaba más en contacto porque había que hacer o resolver más cosas.

—Y con el ex presidente Eduardo López, ¿cómo te llevabas?

—Tenía el trato de un jugador de 20 años con el presidente de la institución. López fue modificando su trato con el paso de los años. Se hizo cada vez menos abierto. Eso quedó en evidencia. El club con los años se fue apagando de a poco y ahora se ve que hay una luz de crecimiento. Tiene todo para crecer. Eso te hace ver que estás lejos de la etapa anterior.

—En lo económico, ¿el club está como cuando López era el presidente?

—Todos los clubes tienen inconvenientes económicos. Ahora todo está un poco más tranquilo. A lo que no se puede volver es al tiempo de los incumplimientos.

—Si no llegada Martino, esta dirigencia también estaba en una situación complicada.

—Es cierto, estábamos complicados. De hecho yo seguí jugando porque llegó Martino. De eso no tengo dudas.

—¿Te molestó cómo se manejó el tema de tu doping positivo a principio de este año?

—Ya pasó. Son cosas que pasan...

—¿Pero quedaste molesto con alguien de la dirigencia o el cuerpo médico por cómo actuó con ese tema?

—Qué se yo. No te lo voy a decir si quedé molesto con alguien. Hay cosas que si no se dicen en su momento, no sirven de nada decirlas ahora. Supongamos que esté molesto, no tiene sentido generar un problema ahora. Si tenía algo que decir se lo dije a quién se lo tenía que decir en la cara y no públicamente.

—¿Cuándo pasó lo del doping pensaste en retirarte?

—En un momento lo pensé, pero fue un segundo. Fue duro lo que viví y cuando lo pensé bien dije que no había motivos para irme así.

—¿El fútbol argentino te maltrató con respecto a ese tema?

—Y... lo vivo adentro de la cancha. Por suerte en Rosario no pasa seguido. Más allá de que a veces recibo del hincha de Central algún mensajito en Twitter sobre el tema. Igual, no lo siento en la calle.

—¿Tuviste miedo de que en la calle te recordaran permanentemente el episodio?

—Un poco de miedo tuve, el fútbol es así. Siempre te caen encima con eso. Pero a mí lo que me importa es lo que piensan mi familia y la gente que me quiere.

La llegada de Martino a Barcelona

"Si el Tata no estuviera a la altura de lo que es dirigir a Barcelona, no lo hubieran contratado. Esos clubes no contratan por contratar a un entrenador. Si lo eligieron es porque están convencidos de lo que puede rendir. Si hay algo que tiene Martino es inteligencia y puede conducir un grupo como el del Barcelona".

"La verdad es que en su momento pensé que no iba a volver a jugar el clásico rosarino"

“No importa que Newell’s haya salido campeón o esté primero, y Central esté más abajo en la tabla. Es una frase hecha, pero los clásicos son partidos distintos. Es un gusto que a esta altura de mi carrera quería volver a darme. Sobre todo porque en su momento pensé que no lo iba a jugar. Yo me retiraba y además no se estaba disputando el clásico. Soy un afortunado en jugarlo más allá de que será en condiciones diferentes, ya que no habrá gente de Newell’s. Será una fiesta en la que no pueden ir los visitantes".

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