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Berlusconi vuelve a la política de la mano del líder de la centroizquierda

Después de su expulsión del Senado en noviembre pasado, el veterano dirigente parecía condenado al ostracismo definitivo. Lo convocó Matteo Renzi para armar la agenda de las reformas institucionales.  

Lunes 20 de Enero de 2014

Después de su expulsión del Senado en noviembre pasado, a Silvio Berlusconi en Italia todos lo daban por muerto en términos políticos. Pero este fin de semana Il Cavaliere, a sus 77 años, revivió, y en gran estilo: se reunió con el nuevo jefe del principal partido de centroizquierda para armar la agenda legislativa que llevará a nuevas elecciones. Hubo "profunda sintonía", destacaron tanto Berlusconi como su interlocutor, el joven Matteo Renzi (39), nuevo líder del Partido Democrático (PD), el principal del país y de la coalición de gobierno. Pero en el PD y en la prensa de izquierda las reacciones negativas no se hicieron esperar.

Tras el encuentro, Renzi afirmó que "hay una profunda sintonía con Forza Italia sobre las reformas. Hoy se ha dado un paso muy importante hacia la gobernabilidad". Ambos líderes se encontraron el sábado a la tarde en la sede central del PD. Son tres las reformas que abordaron: la que pretende eliminar las provincias; la de la transformación del Senado en una cámara de regiones autónomas, reducida en sus poderes; y una nueva ley electoral que "favorezca el bipartidismo para eliminar el chantaje de los partidos pequeños", según explicó Renzi. La reunión creó fuerte tensión en la coalición de gobierno, con riesgo incluso de causar la caída del Ejecutivo del premier Enrico Letta. Los pequeños partidos de centro que sostienen al gobierno amenazan con irse si Renzi y Berlusconi cierran un pacto electoral que los margine.

Condenado por fraude fiscal y expulsado del Senado por esa causa en noviembre pasado, Berlusconi resurgió con esta cumbre. Desde el sábado queda claro que tendrá otra vez un papel clave en la política italiana en la delicada fase preelectoral y de reformas que vive el país.

El encuentro fue impulsado por Renzi, nuevo secretario del PD y alcalde de Florencia. Hace la jugada desde una posición de fuerza: ganó en forma arrasadora las primarias del PD, "jubilando" a la anterior dirigencia. En cuanto a Letta, el premier tiene un gran prestigio entre la dirigencia europea, pero en Italia está a cargo de un gobierno débil que no surgió de las urnas sino de acuerdos en el Parlamento. La crisis del PD comenzó con las elecciones del 24 de febrero de 2013. Fueron un duro golpe para el PD y trajeron el resurgimiento del PDL de Berlusconi. Ambos salieron casi empatados con algo más de 29 por ciento de votos cada uno, cuando antes de los comicios se suponía que el PD ganaría con holgura. Este mal resultado significó la caída de su líder, Pier Luigi Bersani, hoy jefe de un sector minoritario del partido. En diciembre pasado, Renzi arrasó en las primarias para elegir nuevo secretario partidario, al grito de "¡A desguazar!", presentándose como enemigo de la vieja política. Su decisión de reunirse ahora con Berlusconi va en el mismo sentido. "Es el jefe del segundo partido de Italia. ¿Con quién me voy a reunir a discutir las reformas sino es con él?" argumentó Renzi durante la semana. Lo que faltó fue la foto de ambos líderes, una decisión que busca atenuar la reacción adversa en ambas formaciones.

Otro perdedor. Otro de los grandes perdedores del encuentro es el partido surgido de la crisis político-judicial de Berlusconi, a partir de su sentencia definitiva por fraude el 1º de agosto de 2013. El secretario general del PDL, Angelino Alfano, también vice premier del Ejecutivo, formó poco después el partido Nuevo Centroderecha.

Para dar una idea de lo excepcional del encuentro del sábado, fue la primera vez que Il Cavaliere entró a la sede nacional del PD en Roma. Berlusconi cubrió de elogios a su anfitrión. "Renzi se ha revelado un interlocutor serio, no sólo políticamente, sino también humanamente". De las tres reformas, la electoral es por lejos la más relevante y la que más resistencia causa. El "modelo español" propuesto por Renzi gusta mucho a Berlusconi, porque favorece a los partidos grandes. Pero en el Senado los votos del PD y del nuevo partido de Berlusconi, Forza Italia, no suman los votos suficientes y necesitarán socios.

la fiscalía estudia el caso

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