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Berlusconi, una vida de éxitos y de escándalos sexuales

El político y multimillonario empresario sufrió esta semana su más humillante derrota al ser expulsado del Senado

Domingo 01 de Diciembre de 2013

Silvio Berlusconi, una de las figuras más controvertidas y a la vez carismáticas de Italia, protagonista de innumerables escándalos sexuales, judiciales y políticos, sufrió esta semana su mayor humillación política al ser expulsado el miércoles del Parlamento. La votación del Senado constituyó un golpe decisivo a la carrera política del magnate de comunicaciones y tres veces premier, de 77 años, a quien el Tribunal Supremo confirmó en agosto la condena a 4 años de cárcel por fraude fiscal.

El político y célebre empresario —que calificó o su expulsión del Senado como un "golpe de Estado de la izquierda", un "homicidio político" y una "herida mortal a la democracia"— se mostró desafiante hasta el final. Il Cavaliere, cuya muerte política ha sido decretada en numerosas ocasiones, se niega a tirar la toalla pese a los escándalos judiciales y sexuales que ha protagonizado desde que se lanzó en 1994 al ruedo de la política.

Su vida disipada, su capacidad de conectarse con los deseos de los italianos y la atracción por las bellas mujeres contribuyeron a la larga lista de escándalos protagonizados por el líder conservador, quien estuvo en el poder desde 2001, con una interrupción de dos años de 2006 a 2008, hasta 2011. Berlusconi irrumpió en la política en 1994, tras los escándalos de corrupción de "Tangentopoli" y "Manos Limpias", que arrasaron la clase política de entonces, obligando a su amigo y ex premier socialista Bettino Craxi a exiliarse en Túnez.

 

La caída. El magnate, que forjó su fortuna de la nada —una de las mayores de Europa—, con un estilo caracterizado por ataques a sus enemigos y un acérrimo anticomunismo, se vio obligado a renunciar al cargo de premier en noviembre de 2011, desacreditado por una crisis económica que tuvo a Italia al borde de un rescate internacional. La desastrosa gestión de la colosal deuda de Italia afectó negativamente la popularidad de Berlusconi, quien después de una prolongada agonía política regresó al ruedo para protagonizar un sorprendente avance, enardeciendo a sus bases y prometiendo la eliminación de impuestos y hasta devolver lo recaudado el año anterior. ¿Su arma secreta? Simpatía y cara dura. Un día puede decir lo contrario del otro, y sabe mentir, sabiendo él y todos que miente.

Nacido el 29 de septiembre de 1936 en una familia acomodada de Milán (norte de Italia), Berlusconi mostró su vocación por los negocios desde la adolescencia, cuando estudiaba en el colegio de los Salesianos. Inteligente, perspicaz, engreído, Berlusconi no tuvo nunca reparos en adoptar leyes que favorecían a su propio imperio mediático o para evitar ser procesado por los jueces de su país, a los que tildaba de "rojos comunistas". Animador de locales nocturnos en el balneario de Rimini durante su juventud, capaz de fascinar a turistas durante los cruceros con canciones, siempre contó con la lealtad de un grupo de amigos íntimos, como Fedele Confalonieri, a quien confió las riendas de Mediaset, la poderosa empresa de televisión de su imperio industrial, Fininvest, que comprende 500 sociedades, entre ellas la casa editorial Mondadori.

Vendedor de aspiradoras a finales de los años 50, se graduó en 1961 en derecho y se dedicó al sector de la construcción, comenzando así una imparable carrera que ha suscitado interrogantes a los que nunca ha dado respuestas satisfactorias.

 

Títulos y traiciones. Condecorado como "Caballero del Trabajo" (Cavaliere del Lavoro) a los 41 años —título que perdió tras la condena en agosto a cuatro años de cárcel por fraude fiscal en el caso Mediaset—, el así apodado "Il Cavaliere" se convirtió en primer ministro por primera vez en 1994. "Traicionado" por su aliado de la populista Liga Norte, tuvo que dejar el poder siete meses después. Pese a las críticas y controversias que suscitó su segundo mandato, entre 2001 y 2006, y a las divisiones dentro de su propia coalición, Berlusconi ha sido durante casi dos décadas el "líder máximo" de la derecha italiana.

Con un golpe estratégico, reunificó sus huestes bajo una sola bandera y un partido único, bautizado el "Pueblo de las Libertades" (PDL), fruto de la fusión entre la derecha de Alianza Nacional (AN) y su propia formación, Forza Italia (FI), que volvió a resucitar la semana pasada tras enterrar el PDL, azotado por las divisiones internas y la traición de su delfín, Angelino Alfano, vicepremier y ministro de Interior del actual gobierno de Enrico Letta.

Excesos. La jugada sorprendente que le permitió en 2008 llegar al poder de nuevo para tomar las riendas de Italia podría no ser tan eficaz cinco años después. Ese nuevo mandato estuvo marcado por los excesos y abusos del magnate en el ejercicio del poder, que suscitaron críticas y protestas de medios de comunicación, industriales e incluso de la Iglesia Católica italiana.

Desgastado tras cinco años de mal gobierno, logró un repunte espectacular en febrero, un caso sorprendente de supervivencia política. Ha sido condenado en varias ocasiones en primera instancia, y la de agosto fue la primera sentencia definitiva que pronuncia la máxima corte italiana. El millonario político, gracias en buena parte al ejército de abogados generosamente remunerados con los que puede contar, se había salvado hasta ahora porque era absuelto o prescribía el delito. Impecable en su aspecto, famoso por los varios "liftings" e implantes capilares, Berlusconi es padre de cinco hijos y varias veces abuelo.

Bunga bunga. Pero ya a lo largo del año había sufrido algunos golpes. Además de la primera sentencia por fraude fiscal, se sumó el proceso "Ruby", la joven marroquí Karima El Mahroug, que terminó con una condena de primera instancia y siete años de cárcel por tener sexo con una menor en las llamadas fiestas del bunga bunga y abuso de poder. Y aún no se vislumbra un fin de la catástrofe: El Tribunal Superior italiano debe decidir sobre la prohibición de ejercer cargos, el proceso "Ruby" entra en la próxima instancia y en febrero comienza un nuevo juicio contra Berlusconi por presunto soborno a un senador. Además se suma que con la exclusión del Senado, el ex primer ministro italiano ya no goza de inmunidad.

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