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Berlusconi le dio el último empujón al débil gobierno italiano

Ordenó renunciar a sus cinco ministros. Ahora Letta y Napolitano intentarán formar un nuevo Ejecutivo, pero es dudoso que lo logren.

Domingo 29 de Septiembre de 2013

Silvio Berlusconi ordenó renunciar a sus ministros de la coalición gobernante, lo que virtualmente derrumbó al gobierno del primer ministro Enrico Letta y dejó en el caos a Italia, la tercera economía de Europa. Letta, del centroizquierdista Partido Democrático (PD), gobernó hasta ahora al frente de una coalición con la formación de Berlusconi, el Partido de la Libertad (PDL). La inminente expulsión de Berlusconi del Senado por su condena a prisión por delitos fiscales está detrás de la drástica decisión del Cavaliere, pese a que culpó de su decisión a Letta por bloquear supuestamente la actividad del gabinete y dar vía libre al aumento de un impuesto.

   Ahora comenzarán difíciles negociaciones, lideradas por el presidente Giorgio Napolitano, para encontrar una nueva mayoría parlamentaria que respalde a un nuevo gabinete de Letta y evitar nuevas elecciones, a sólo siete meses de los últimos comicios. Las disputas políticas que han definido al mandato de cinco meses de Letta ya han frustrado importantes reformas que Italia necesita para salir de una recesión de dos años, de una deuda pública de 2 billones de euros y de una tasa de desempleo juvenil cercana al 40%. Mañana seguramente los mercados castigarán a los bonos italianos, y subirá su interés con respecto a los que paga Alemania.

   El hecho tuvo lugar un día después de que Letta desafió al PDL a respaldarlo con un voto de confianza en el Parlamento. Pero el hecho que, según Berlusconi, lo decidió a retirarse del gobierno ocurrió el viernes por la noche, cuando el gabinete no logró acordar medidas fiscales vitales para llevar al déficit presupuestario dentro de los límites exigidos por la Unión Europea. Berlusconi, que ya había recabado la promesa de renunciar en masa de todos sus legisladores, aprovechó el bloqueo del gabinete de Letta para retirar a sus cinco ministros, incluido al vicepremier y titular de Interior, Angelino Alfano. “La decisión adoptada por el primer ministro Letta de congelar las actividades del gobierno es una seria violación de los pactos sobre los que se formó este gobierno”, declaró Berlusconi. Letta replicó acusando a Berlusconi de decir una “enorme mentira” y de usar un tema presupuestario como evidente pretexto para realizar una acción motivada por sus problemas legales.

¿Elecciones de nuevo? Ante el precipitarse de la crisis, políticos de oposición llamaron a elecciones anticipadas, pero el viceministro de Economía, Stefano Fassina, del PD de Letta, dijo que espera que pueda formarse una nueva coalición. “No veo elecciones. No iremos a ellas, encontraremos una solución en el Parlamento”, declaró Fassina. “Estoy seguro que existe una mayoría en el Parlamento que es capaz de evitar elecciones”, remarcó.

   Pero lo cierto es que la decisión de Berlusconi dejó cerca de un quiebre total a la frágil coalición, formada por los rivales tradicionales de centroderecha y centroizquierda. Esta anómala coalición surgió como resultado del voto indeciso de las últimas elecciones, que forzó la creación de un gobierno entre los dos grandes partidos adversarios, PDL y PD. También obligó a la reelección del presidente Napolitano ante la falta de un candidato que contara con los consensos necesarios. La reelección del presidente nunca había ocurrido en la historia de la república italiana.

   Letta cuenta con una mayoría en la Cámara baja y si puede obtener respaldo de unas pocas decenas de senadores entre el PDL y la oposición, como el movimiento antisistema 5 Estrellas, podría formar nuevo gobierno. Pero esto aparecía como improbable para los medios y analistas políticos italianos.

Grillo, en contra. Nada excluye que entre Letta y Napolitano puedan lograr una nueva mayoría, pero a primera vsita resulta casi imposible: los únicos candidatos a aportar votos en el Parlamento son los antisistema del Movimiento 5 Estrellas (MS5S) cuyo líder, Beppe Grillo, clama por el fin del gobierno mientras critica ferozmente a Napolitano. El M5S, tercera fuerza del Parlamento, apunta directo a las urnas. Anoche en su blog Grillo lo ratificó: “Es necesario ir a votar para ganar y salvar a Italia. Es el último tren. Napolitano no debe oponerse”. Los otros potenciales apoyos a un nuevo gobierno Letta son los eventuales “desertores” del PDL que no acaten la orden de entregar sus dimisiones si Berlusconi es expulsado del Parlamento a partir del 4 de octubre. Ese día una comisión del Senado casi con total seguridad decretará la expulsión de Berlusconi de la Cámara alta. La causa es la condena en forma definitiva del Cavaliere por un delito de fraude fiscal.

   El presidente Napolitano dio ayer nuevas señales de que no quiere que el país vuelva a las urnas. “Necesitamos un Parlamento que discuta y trabaje, no que se quiebre a cada momento”, comentó Napolitano.

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