Edición Impresa

Benicio del Toro, una vida que parece de ficción

Dirigida por Andrea Di Stefano, "Escobar: Paraíso perdido" se estrenó en septiembre en el Festival de Toronto y este jueves llegó a los cines de Rosario. 

Sábado 27 de Diciembre de 2014

No es la primera vez que Benicio del Toro interpreta a un personaje clave en la historia de Latinoamérica. Ya lo hizo magistralmente en la aplaudida "Che", pero ahora pasa de héroe a villano metiéndose en la piel de uno de sus protagonistas más complejos y, sobre todo, temidos: el fundador del cartel de Medellín Pablo Escobar.

Dirigida por Andrea Di Stefano, "Escobar: Paraíso perdido" se estrenó en septiembre en el Festival de Toronto y este jueves llegó a los cines de Rosario. Aunque se basa en hechos reales, no es una biopic tradicional: Escobar es, de hecho, un personaje secundario, pero pronto se apodera de la narración para ahondar en las diferentes caras del que un día fue el hombre más poderoso de la mafia colombiana.

"Yo no tengo el control sobre los papeles que me llegan", contó el puertorriqueño Del Toro en una entrevista con la agencia DPA, después de haber sido distinguido en el Festival de San Sebastián. "Acepto los papeles que creo que me sirven y no soy bueno con los números", afirma. Por eso no entiende eso de "actor de reparto" o primer actor. "Todos somos actores", asegura.

"Escobar: Paraíso perdido" narra la historia de amor entre un surfero canadiense (el Josh Hutcherson de "Los juegos del hambre") y la sobrina del capo narco en un momento muy concreto de la vida de éste: cuando Escobar decidió meterse en política. "Me sorprendió la manera en que él básicamente hace una guerra contra un gobierno de un país hasta llevar a ese gobierno a ponerse de rodillas", contó Del Toro sobre la fascinación que provoca el personaje.

"El poder que tuvo...", explica en un castellano más fluido que antaño, pero lleno de anglicismos, "es como en un «comic book» de Batman. Cuando leés sobre su vida, lo que hizo, parece ficción, algo que sólo pudo haber sucedido con esos villanos de Batman o Spiderman", aseguró. Así, cuando entró en política y muchos senadores lo acusaron de narcotraficante, él sabía que muchos habían aceptado previamente su dinero. Y lo confundió todo. ¿Acabaría la violencia si se legalizaran las drogas? "Con las drogas yo he hecho de todo... en las películas", responde con una sonrisa pícara. "Desde el adicto al que mata al drogadicto, el que la tira, el que la lleva, el que la vende, el que la regala o el que la prohíbe. Pero no estoy calificado para hablar de las drogas por los papeles que he interpretado", añade.

No obstante, sí defiende que "no todas las drogas son iguales" y que, en el caso de la marihuana, "hay que ir por el camino de la legalización. Como han hecho algunos estados norteamericanos, donde además no se ha producido «esa loquera» de estar todo el día fumando porros. Pero hay que tener un control y una organización sobre a quién se le da, y qué edad hay que tener. Hay que ser muy rígido con eso. Si tenés 60 años y te querés meter «meth» dale para adelante. Pero si tenés 13...".

"Escobar: Paraíso perdido" no sólo muestra el lado calculador y sangriento de Escobar, sino que indaga en su compleja personalidad presentando también la cara más familiar e íntima del narcotraficante, incluida su vena cantora. Y retrata cómo durante mucho tiempo supo crear una pantalla para su lucrativo negocio ganándose el apoyo de los colombianos más humildes, para quienes construyó distintas instalaciones y realizó numerosas aportaciones benéficas.

Con todo, pese a la dificultad de dar vida al personaje, el ganador de un Oscar por "Traffic" responde sin dudarlo que el papel más difícil de su carrera fue el de Ernesto "Che" Guevara. "Yo como actor me he hecho en Hollywood, teníamos una productora de Hollywood y un director de Hollywood", explica. "Así que cuando llegaron a Cuba en busca de información, los cubanos se preguntaban: «¿Y ustedes, los americanos, van a hacer una película del Che?». Era una franja difícil", afirma. "Además, la historia del Che no es sólo la de un hombre, como en el caso de Escobar, sino la de un país, una época, que abarca muchos más libros para leer desde muchas posiciones", apunta, "por no hablar del esfuerzo no sólo mental sino también físico. El proyecto era una papa caliente", recordó. "Pero cuando Steven Soderbergh dijo que sí, tuve que decir que sí yo también", remató entre risas.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario