Benedicto XVI se quebró la muñeca
Sufrió una fractura en la muñeca derecha y tuvo que ser operado ayer tras tropezar en el chalet alpino en el que pasa sus vacaciones en Les Combes, en el valle de Aosta, Italia.  

Sábado 18 de Julio de 2009

El Papa Benedicto XVI sufrió una fractura en la muñeca derecha y tuvo que ser operado ayer tras tropezar en el chalet alpino en el que pasa sus vacaciones en Les Combes, en el valle de Aosta, Italia.

Tras un año agotador y una semana intensa de trabajo, el Pontífice se había retirado a descansar hasta el 29 de julio en una residencia ya acondicionada para su antecesor, Juan Pablo II, a la que se habían añadido un piano, una parrilla y hasta dos pequeños gatitos, animales que le gustan mucho al religioso. Todo parecía perfecto.

Pero entonces ocurrió lo imprevisible: Benedicto XVI tropezó en el baño el jueves por la noche y se quebró la muñeca.

La noticia de que había sido trasladado al hospital Umberto Parini circuló ayer como reguero de pólvora. “No es nada grave”, se apresuró a aclarar el portavoz vaticano, Federico Lombardi, quien añadió que era una medida de precaución y que la caída no tuvo que ver con un desmayo, como se especuló enseguida.

El motivo es que hace unos 15 años el entonces cardenal también se había caído durante unas vacaciones en Brixen, asimismo en el norte de Italia, y se golpeó la cabeza contra una estufa. En aquel momento se consideró un secreto a voces que se había derrumbado por sufrir un pequeño derrame cerebral.

Sólo después de que el Vaticano informara que pese a los dolores el Papa no fue al médico hasta después de celebrar misa y desayunar, y que se lo viera entrando tranquilamente a pie en el hospital, los ánimos se serenaron.

Tras un chequeo completo, el religioso fue operado con anestesia local en el hospital Umberto Parini y fue dado de alta. Según informaron los medios, Benedicto XVI salió de la clínica sonriente con la articulación enyesada y acompañado de su médico de cabecera, Patrizio Polisca, y su secretario personal, Georg Gnswein.

Su “estado general es bueno”, indicó el médico y portavoz del centro, Tiziano Trevisan, a los periodistas y creyentes reunidos a las puertas de la institución. Descartó además un desmayo. El Pontífice “podrá seguir escribiendo y tocando el piano sin problemas”, completó el cirujano, un detalle importante ya que se sabe la pasión que siente el religioso por ese instrumento.

Benedicto XVI necesitaba las vacaciones en la pequeña localidad en las montañas al sudoeste de Aosta, lejos del calor de Roma y con vistas al Mont Blanc.

Tras haber presentado el martes pasado la ambiciosa encíclica “Caritas in veritate” (El amor en la verdad), había recibido el viernes en el Vaticano al presidente estadounidense, Barack Obama.

El inicio del año había estado marcado por fuertes críticas a la Iglesia Católica y al Papa debido a su decisión de levantar la excomunión a cuatro obispos tradicionalistas, entre ellos Richard Williamson, conocido por negar el Holocausto.

El Pontífice hizo además dos viajes agotadores: en marzo a Camerún y Angola, en Africa, y a principios de mayo a Cercano Oriente, su gira más importante y difícil hasta ahora. Un programa arduo para una persona de 82 años, que fue el Papa de mayor edad elegido en 275 años.

Pese a la mano enyesada, no es probable que interrumpa sus vacaciones, según Lombardi. Por el momento se desconoce si habrá cambios en los dos únicos eventos agendados: el rezo del Angelus este domingo en Romano Canavese, a unos 90 kilómetros de su residencia, y una semana después en Les Combes.